Escenario bélico en el norte de Mali

Tras meses de tensión, Mali está registrando los primeros enfrentamientos entre las milicias armadas yihadistas y tuaregs que controlan el norte del país y el Ejército gubernamental del sur y el centro.

Pedro Canales (Artículo publicado previamente por el periódico online El Imparcial antes de la intervención de Francia. Lo reproducimos por su interés analítico)

Mali vive un escenario bélico lleno de incógnitas y su futuro es incierto. En la foto, un grupo de militares se prepara para combatir a los terroristas

La tensión latente estos meses en Mali, entre la región norte controlada por las milicias armadas yihadistas y tuaregs, y el sur y centro del país bajo control del Ejército gubernamental, ha dejado paso estos días a los primeros enfrentamientos abiertos entre ambos bandos. Las fuerzas gubernamentales han intentado hace tres días lanzar una ofensiva y progresar hacia el norte. Según Bamako, el Ejército ha conseguido controlar la ciudad de Duentza que estaba en manos de los yihadistas del MUYAO (Movimiento por la Unidad del Yihad en África occidental). Los enfrentamientos se han proseguido más al norte, en la localidad de Kona.

El statu quo existente hasta hace una semana parece haberse roto definitivamente en Mali. El presidente en funciones de la Unión Africana, que lo es también de la República de Benin, Yayi Boni, ha aprovechado para lanzar un llamamiento a las fuerzas occidentales a prestar apoyo logístico y militar al gobierno de Django Cissoko. Yayi Boni, que se encuentra en visita oficial en Canadá, ha pedido al primer ministro de Otawa Stephen Harper, “que la OTAN se una a las fuerzas africanas para enviar tropas al norte de Mali y expulsar a los terroristas”, informa el digital Afrik.com. El jefe de gobierno canadiense ha dicho sin embargo que su país “no contempla intervenir directamente con una misión militar” en la crisis maliense, aunque no ha descartado una respuesta favorable por parte de la Alianza Atlántica.

La posibilidad de una intervención militar extranjera en Mali no goza sin embargo de total apoyo interior. Aunque el gobierno de Cissoko ha pedido ayuda castrense a Europa, es decir principalmente a Francia, y ala CEDEAO (Comunidad de Estados de África occidental) a la que pertenece, las fuerzas políticas de oposición y a la sociedad civil no quieren provocar una aventura de incalculables consecuencias para el país. Abdulaye Jordan, Secretario general adjunto del Reagrupamiento de Jóvenes de Mali, que apoya al Gobierno de Bamako, señala su temor de que “en caso de intervención militar extranjera en el norte de Mali, los yihadistas respondan con atentados en las grandes ciudades malienses”. Jordan recuerda lo ocurrido en Irak donde tras la intervención militar norteamericana el país se ha visto sacudido por una ola de atentados que no han cesado. “Los terroristas han constituido verdaderos bastiones y podrían acosar al Ejército maliense y a las tropas de la CEDEAO utilizando para ello sus células durmientes” creadas en todo el país.

Philippe Hugon, del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS) son sede en París, advierte de que si se prosigue el actual reagrupamiento de fuerzas yihadistas en la frontera norte de Mali, “el Ejercito de Bamako no tiene la estructura necesaria para hacerles frente”. Para el analista francés, “el peor escenario sería que los yihadistas decidan avanzar hacia el sur”, lo que obligaría a una intervención militar extranjera que, aunque no sea occidental, contemplaría la utilización de destacamentos militares de Tchad, de Mauritania y posiblemente de Sudáfrica.