Libia se abre a las empresas marroquíes en expansión

Clara García-Rabat

Libia es un país que ha sido arrasado por la guerra, pero tiene un mercado con muchas posibilidades de crecimiento, y las oportunidades de negocios para las empresas marroquíes más dinámicas, como el banco Attijariwafa Bank, son muy importantes

Libia es un mercado con un gran potencial de crecimiento. Aunque después de la caída del régimen de Muamar Gadafi el país magrebí sigue  viviendo graves tensiones políticas, las oportunidades de negocios son muy grandes y los operadores marroquíes más dinámicos no quieren perder el tren. Sobre todo las empresas en expansión en sectores como la construcción, la industria, la logística y la banca. “2013 será una año decisivo para los marroquíes que quieran invertir en Libia”, asegura el semanario Challenge. El presidente del Consejo de Negocios Marroquíes-Libios, Mohamed Es-Saadi, dice a la citada revista que “todo se jugará este año, porque Libia va a iniciar seriamente su reconstrucción”. Libia es un país rico en hidrocarburos, tiene un mercado que puede desarrollarse  si los nuevos gobernantes llevan a cabo una política económica adecuada y abren las puertas del país a la inversión extranjera. Las potencias económicas occidentales se han planteado participar activamente en el proceso de desarrollo económico libio. Según diversos cálculos, los países más poderosos del planeta quieren invertir unos 200.000 millones de dólares en proyectos de inversión en Libia. Marruecos aspira a invertir unos 2 millones de dólares. Es una cantidad pequeña pero importante para las empresas marroquíes con mayor potencial económico y financiero. “Cuando se sabe que exportamos a malas penas unos 20.000 millones de dólares, puedo asegurar que con Libia podemos aumentar esas exportaciones de un 10%”, opina Es-Saadi. El experto propone a Marruecos que en lugar de desembarcar en solitario en Libia lo hago de la mano de países económicamente más potentes, como los europeos y  Estados Unidos. Aunque Marruecos cuenta con empresas importantes que en muchos casos son multinacionales muy activas en África, no tiene el suficiente potencial económico y político, tampoco tecnológico, para competir en igualdad de condiciones con las grandes firmas occidentales. La propuesta de Es-Saadi tiene sus ventajas, porque asegura la presencia de Marruecos entre el grupo de países más poderosos del mundo. Es uno de los motivos por los cuales Rabat ha estrechado lazos con las nuevas autoridades de Trípoli.

Sectores en auge

En un país como Libia, donde casi todo está por hacer, las empresas extranjeras tienen grandes oportunidades, y también las firmas marroquíes si saben poner en marcha una estrategia adecuada. El sector financiero tiene un gran potencial de crecimiento, porque está muy poco desarrollado y Libia quiere inspirarse del modelo marroquí. Marruecos cuenta con bancos comerciales muy importantes, como la Banque Populaire y Attijariwafa Bank. La logística  en el terreno terrestre, marítimo y aéreo es otro mercado con posibilidades  de expansión en Libia donde las sociedades marroquíes pueden abrirse camino. Royal Air Maroc (RAM) es un buen ejemplo para las compañías libias como Libyan Airlines y Afriqiyah Airways. La guerra ha destruido muchas infraestructuras y vehículos en Libia y el país magrebí necesitará de un plan ambicioso de reconstrucción de carreteras, puentes y puertos, lo que es una buena oportunidad para las empresas de obras públicas pero también de ingeniería. Asegura Mohamed Es-Saadi que es uno de los polos que más interesan a Marruecos. La cooperación entre los dos países en el mercado africano es otra faceta que interesa a Rabat. Además, los empresarios marroquíes del textil, que ya fabrican ropa para los soldados de la OTAN y la Policía de Nueva York, pero también del sector agroalimentario y de los electrodomésticos, ya han iniciado una primera etapa de prospección en la antigua Yamahiriya. Muchos empresarios marroquíes quieren ‘asaltar’  Libia, pero les frena la inseguridad y la falta de estabilidad política, dos objetivos que los nuevos gobernantes tendrían que resolver en una etapa relativamente corta de tiempo. “Mientras, operadores  que ya estaban presentes en Libia en tiempos de Gadafi reinician poco a poco sus negocios”, recalca la revista Challenge.