La crisis del euro golpea a Alemania, la locomotora económica de Europa

Jean-Claude Dufour-París

Alemania, la locomotora económica de Europa, se está viendo afectada por la crisis del euro. En la foto, una fábrica de la empresa Opel en la ciudad de Frankfurt

Alemania, la locomotora económica de la Unión Europea (UE) y la primera potencia del Viejo Continente, durante un tiempo, ha conseguir capear en parte la grave crisis que se abatía sobre la mayoría de sus socios comunitarios. Creaba empleo mientras países como España y Grecia los destruían en gran número.  Pero la crisis del euro ha acabado por dañar a la fortaleza alemana. Los economistas creen que era cuestión de tiempo, porque por muy rica y potente que sea Alemania, no puede ella sola arrastrar a un club de países en recesión, e incluso al borde de la quiebra como Grecia, con altos niveles de paro y de déficit público e inciertas perspectivas de futuro. En el último trimestre de 2012, el PIB germano cayó un 0,5%. Es la mayor caída en la actividad económica alemana desde 2009, un año después de que empezara la gran crisis financiera internacional. Ya quisiera Francia tener la situación macroeconómica de Alemania. Y no digamos España e Italia. Pero a pesar de su fortaleza, que la gran potencia económica de Europa haya registrado un nivel de caída del PIB tan importante, es alarmante para el propio país pero también para el resto de los socios de la UE. La oficina de estadísticas federal adelantó  que el PIB alemán solo creció un 0,7% en 2012. Con un dato de esa naturaleza, Berlín ya puede tener razones para la preocupación.  Llama la atención que ese mal dato del PIB coincida con el primer saldo presupuestario positivo para Alemania desde el año 2007. El año pasado el Estado del país centroeuropeo ingresó más de lo que gastó. Fue  consecuencia de la política de austeridad llevada a cabo con ortodoxia y rigor por la canciller Angela Merkel y del bajo coste de la financiación. Hasta el sector público alemán logró finalizar 2012 con un ligero superávit del 0,1% del PIB. La Seguridad Social también tuvo superávit, porque el país consiguió un nuevo récord de empleo, con 41,6 millones de personas con trabajo y cotizando.

Empleo y exportaciones a la baja

De momento, según señalan los expertos, la crisis de la moneda única apenas afecta  al mercado laboral alemán, pero sus expectativas de crecimiento están menguando, porque la economía germana.  está casi estancada. Berlín desvelará hoy miércoles sus previsiones para 2013, pero el Bundesbank (Banco Central alemán) rebajó el crecimiento del PIB al 0,5%. Además, la recesión que afecta  a la mayoría de países de la zona euro se está dejando notar en el ritmo del aumento de las exportaciones alemanas. El  año pasado  crecieron un 4,1%,  mientras que  en 2011 lo hicieron un 7,8%. Las importaciones avanzaron aún menos y, por lo tanto,  el saldo exterior alemán  volvió a ser  positivo para el país. En el apartado de la demanda interna, la evolución en 2012  fue contradictoria. El  consumo privado creció el 0,8%, es decir apenas la mitad que en 2011, y el público registró un aumento del 1%. La desconfianza del empresariado es muy alta y el tímido avance de los servicios apenas compensó la caída en la industria y la construcción. Dicho esto, si el resfriado de Alemania empeora, acabará convirtiéndose en pulmonia para el resto de la zona euro.