Los servicios secretos argelinos descuidan a Francia y Marruecos y se centran en la ‘primavera árabe’

P. Soto-Rabat

Los servicios secretos argelinos dirigidos desde hace dos décadas por el poderoso general Mohamed Lamine Mediene (en la foto) han reorganizado su actividad exterior centrando sus esfuerzos en países árabes en crisis, como Túnez y Libia, y en el Sahel

Hace tres años, Marruecos y Francia eran los dos países más vigilados por los servicios de inteligencia argelinos, concretamente por el poderoso Departamento de Información y Seguridad (DRS), un organismo en manos de los militares, una especie de Estado dentro del Estado argelino. Marruecos era, y sigue siendo, para Argelia un importante contrincante político en el Magreb y su principal rival en el conflicto del Sáhara occidental. Francia es la antigua potencia colonial y es un país que mantiene con Argelia unas relaciones tensas que el actual presidente socialista galo, François Hollande, trata de mejorar y elevar a la categoría de estratégicas. El DRS, que está dirigido desde hace más de dos décadas por el general Mohamed Lamine Mediene, alias Tewfik,  tiene a su disposición importantes medios económicos y logísticos, pero carece de suficientes recursos humanos para su actividades exteriores de espionaje. En este sentido, la situación del DRS  ha cambiado radicalmente desde que este poderoso servicio secreto militar decidió reorganizarse en el exterior a raíz de la denominada ‘primavera árabe’, ese movimiento popular que ha recorrido en los últimos dos años a bastantes países árabes, ha derrotado viejas dictaduras y ha hecho temblar a presidentes, y reyes corruptos y autoritarios. Las actividades del terrorismo salafista en el Sahel concentran también la atención del DRS. Según el confidencial marroquí Maghreb Intelligence, el cambio estratégico del DRS lo ha decidido Mediene, un general aficionado a los buenos puros cubanos y a los partidos de la NBA. En Dely-Brahim, el cuartel general del DRS en Argel, se han intensificado las reuniones entre los generales Rachid Laalali, alias Attafi, que dirige la Dirección de Documentación y de Seguridad Exterior (DDSE), y Bachir Tratag, alias Othman, jefe de la Dirección del Contraespionaje (DCE), con un objetivo: ver de qué manera los servicios de inteligencia pueden compensar la falta de recursos humanos en Francia y Marruecos. Una parte de esos efectivos se encuentran ahora en Túnez, Libia y el Sahel.

Zonas de riesgo

El DRS ha hecho una evaluación de las zonas de riesgo que amenazan a Argelia. Por ejemplo, en el caso de Libia, que es un país caótico donde la autoridad del Estado deja mucho que desear y los grupos radicales y armados amenazan la seguridad interna, la ausencia de un verdadero servicio secreto es vista por el DRS como un peligro para los intereses  argelinos. Túnez, que  también vive una gran inestabilidad política e institucional y en las últimas elecciones dio el poder a los islamistas de Ennahda, preocupa mucho a los dirigentes argelinos. Por ambos motivos, la DDSE y la DCE, según afirma Maghreb Intelligence, han retirado a varios de sus agentes en Francia y Marruecos y los han enviado a Libia, Túnez y el Sahel. Así las cosas, los analistas del DRS han pedido al Estado más medios materiales y humanos para no dejar abandonados dos países tan importantes para Argelia como Francia y el vecino Marruecos. Al parecer, este servicio secreto podría recibir en breve una ayuda presupuestaria extraordinaria que le ayude a mantener en condiciones sus actividades en los lugares clave para los intereses de Argel.