¿Qué está haciendo Francia en Mali?

Por Paco Soto

En la guerra de Mali, Francia se verá en la obligación de utilizar tropas terrestres para luchar contra el terrorismo yihadista. Nadie puede asegurar que conseguirá su objetivo.

Francia intervino militarmente en Mali hace unos días. Oficialmente, la antigua potencia colonial de este país subsahariano, que es uno de los más pobres de África, tomó esta decisión para frenar el avance de los grupos terroristas yihadistas e islamistas en el norte de Mali, ayudar a las autoridades locales a reconstruir y reconciliar el territorio y defender la seguridad de los franceses que viven en Bamako y otras ciudades. ¿Qué hacer con grupos terroristas sanguinarios que cortan las manos a los ladrones, azotan a los que beben alcohol y someten a las mujeres a una dictadura brutal? Los terroristas, en todas partes, solo conocen un lenguaje, el de la fuerza. Al terrorismo hay que derrotarlo por la vía de las armas, no hay otra posibilidad, desgraciadamente, y el diálogo es válido cuando los partidarios de la violencia indiscriminada están muy debilitados y ya no tienen capacidad para lograr sus objetivos. Puede haber alguna excepción, porque el mundo es muy complejo, pero, en general, no se combate al terrorismo con palabras y buenas intenciones. Pero tampoco violando la ley, como muchos Estados han hecho tantas veces. Francia ha intervenido en Mali porque se lo han pedido las autoridades de este país, que no son precisamente las más democráticas del mundo. El presidente François Hollande asegura que los intereses de Francia no son económicos, sino humanitarios y políticos. Sobre esta cuestión, cabe preguntarse si Hollande es un cínico o no sabe lo que dice. Claro que Francia, a través de una serie de empresas, tiene intereses económicos, pero también geoestratégicos en Mali y en el Sahel. Ha intentado convencer a Estados Unidos y la Unión Europea de que la intervención era necesaria y justa, pero de momento los resultados que ha obtenido París son bastante pobres. Prácticamente está interviniendo en solitario en Mali. Una operación antiterrorista en Somalia para rescatar a un agente de los servicios de inteligencia franceses secuestrado por un grupo terrorista en 2009 resultó un fiasco en toda regla. El agente no fue liberado y dos militares franceses perdieron la vida. ¿Qué es lo que está pasando? Pues que Francia ya no es lo que era, pero no lo quiere asumir.

Francia es un gran país que ha contribuido decisivamente a la construcción de Europa, pero hace tiempo que  dejó de ser una gran potencia. Hoy en día, no tiene los suficientes recursos económicos ni potencial político y militar para dominar el mundo como en el pasado. Hay grandes potencias y países emergentes que le hacen sombra a Francia. Pero París no se entera y sigue comportándose como si Napoléon no hubiera sido derrotado y el Ejército francés no se hubiese rendido ante la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Después, Francia perdió ante Indochina y Argelia, y poco a poco sus colonias africanas fueron separándose de la metrópoli. Hace tiempo que Reino Unido, España, Portugal, Italia y Holanda asumieron que ya no son grandes potencias y fuera de la Unión Europea (UE) serían países menores desde el punto de vista político y económico. Reino Unido, que es el más fuerte de este grupo de antiguos imperios, es un aliado-vasallo de Estados Unidos, porque no le queda otra opción. Pero Francia sigue soñando con “una grandeur’ que se ha ido desmoronando poco a poco. El peso económico de algunas de sus multinacionales y su fuerza nuclear no pueden ocultar que el país de Luis XIV y del general Charles de Gaulle ha entrado en una profunda decadencia. Ni brilla, ni sorprende, ni gusta como antes. Por esto resulta sorprendente la ligereza con la que Hollande se refiere al conflicto maliense y a la participación de su país en tan espinoso asunto. De momento, Francia golpea a los terroristas de Mali por vía aérea, pero según algunos expertos, sus ataques son imprecisos y han causado muchas bajas entre la población civil. Los terroristas están a 400 kilómetros de Bamako, a pesar de la intervención francesa. París se verá en la obligación de intervenir por vía terrestre, y esta segunda etapa de la ofensiva no sería un paseo militar. Algunos observadores y capitales africanas como Argel y Nuakchott piensan que Francia se ha metido en un avispero político y militar del que le costará salir. Ojalá se equivoquen para  bien de los franceses.