2013: Paréntesis reflexivo del PSOE

Mohamed El Morabet

Nuestro colaborador en Madrid Mohamed El Morabet señala en este artículo que el PSOE no podrá superar la crisis interna que atraviesa si no impulsa un profundo debate de reflexión y actualiza sus postulados ideológicos y políticos. En la foto, el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba

No se puede entender la génesis de la democracia española sin el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). La estabilidad de España radica en el bipartidismo imperfecto que han construido los actores políticos principales del país. Así, la mayoría de los analistas políticos abogan por la necesidad de un partido socialista fuerte, coherente y vertebrador, con ideas y liderazgo. No obstante, la realidad del PSOE es otra y muy preocupante. Tras la debacle electoral del 20 de noviembre de 2011, donde cosechó los peores resultados de su historia electoral, con solo 110 escaños, no parece que remonte en sus expectativas. Según el sondeo de Metroscopia para El País publicado el pasado domingo 13 de enero, la intención de voto del PP se ha derrumbado por debajo del 30%, por primera vez desde que gobierna y muy lejos del 46,3% de hace diez meses. Sin embargo, lo llamativo no son estos datos, dado el contexto de crisis y el brutal desgaste de las duras e injustas medidas de ajuste y recorte que ha tomado el Gobierno. Lo paradójico es, que el PSOE, como alternativa apenas avanza, incluso retrocede. El partido socialista tiene una intención de voto del 23,3%, 5,4 puntos menos que en las elecciones que consiguieron los peores resultados. De hecho, un mes antes de las elecciones legislativas, en octubre del 2011, tenía una intención de voto de 30,3%, superior a la que ahora tiene el PP.

¿Qué falla en el PSOE? ¿Estamos ante una crisis profunda del socialismo español? ¿Este escenario fatalista es debido a la sonada crisis de la socialdemocracia europea? ¿Es el bipartidismo? ¿Es el liderazgo? ¿Qué está en crisis? Quizá todo, pero cada uno de los interrogantes tiene un por qué y soluciones diferentes, muchas veces, interconectadas. Ignacio Urquizu, profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, autor del libro La crisis de la socialdemocracia: ¿qué crisis?, sostiene que “en los últimos tiempos, la izquierda se ha movido entre la melancolía y la confusión” y señala que “en ocasiones, una parte de la izquierda confunde los objetivos con los instrumentos”. Es decir, no sabe disociar los fines que se persiguen de los medios que permiten alcanzarlos. Por ello, aparece toda una batería de propuestas que no necesariamente permite lograr las metas de la socialdemocracia. Este escenario visualiza de una forma sintética la segunda legislatura de Zapatero. Básicamente, este tipo de comportamiento a base de reacciones surge por la ausencia de un diagnóstico certero de la realidad.  Así, Urquizo enfatiza en “incrementar la capacidad redistributiva de las políticas sociales”, y marca este objetivo como uno de los retos más esenciales a los que se va a enfrentar el PSOE en España durante los próximos años.

Por otro lado, Ignacio Sánchez-Cuenca, profesor de Sociología de la misma Universidad Complutense y autor de varios libros, entre ellos Más democracia, menos liberalismo,  en un reciente artículo, introduce el debate que se está desarrollando en el seno del partido laborista británico, dirigido por el joven Ed Miliband, que gira en torno al concepto de la “predistribución”. Según Sánchez-Cuenca “es una alternativa a las políticas clásicas socialdemócratas, basadas en recuadrar impuestos para que el Estado pueda corregir algunas de la injusticias del capitalismo mediante programas redistributivos de gasto”. Es decir, la “predistribución” nace como idea para intervenir directamente en el mercado, propiciando las condiciones necesarias para que este no genere resultados tan desiguales.  Es, en definitiva, una forma de regular el capitalismo, alterando la distribución del poder económico en la sociedad.  ¿Cuál es el modelo del PSOE? Apostar por la clásica y muchas veces ineficiente receta de la redistribución o embarcar con rumbo desconocido orientado por la brújula de la “predistribución”. De momento, no se puede vaticinar por dónde van los tiros. Eso sí, como dijo Iñaki Gabilondo en su videoblog matutino: “El partido socialista nos remite al 2014”, después de la reunión del comité federal el pasado sábado 12 de enero. El PSOE lanza una acción que no está establecida en los manuales de política. Sobre todo para los tiempos revueltos, en los que la sociedad está ahogada hasta el cuello en las arenas movedizas de la austeridad.  ¿Qué acción? Declarar 2013, año de la reflexión. Puede sonar a chiste, en mi opinión, es una idea coherente.

Se ha abusado de la idea de que hay que dar respuestas inmediatas a los acontecimientos y cambios que ocurren, dejando de lado la elemental tarea de reflexionar.  Reflexionar sobre el Estado Social (educación y sanidad) reforzando su carácter público y universal combinándolo con mejor eficiencia económica. Reflexionar sobre Europa apostando por una unión fiscal europea, por los Eurobonos aliándose con las tesis de François Hollande. Reflexionar sobre el modelo fiscal, combatiendo el fraude fiscal de las grandes empresas y grandes patrimonios, regulando el bochornoso 1% de las SICAV. Reflexionar sobre las reformas políticas, empezando por la ley electoral, la ley hipotecaria y la ley educativa. Aquí el PSOE tiene el imperativo de traducir a programa político muchos de los eslóganes del 15-M para mejorar la calidad de la democracia. Reflexionar sobre el modelo de estado estableciendo un nuevo  convenio con el Vaticano, apostando por una España laica. Reflexionar sobre el crecimiento y el empleo, invirtiendo más dinero en I+D+i, reconduciendo el empleo a los sectores más prometedores, apostando por lo ecológico y renovable. Reflexionar sobre la reforma territorial diseñando una España federal y diversa, donde caben todos. Reflexionar sobre la ley de igualdad entre hombres y mujeres y la ley de violencia de género, para poder alcanzar una situación de equidad real.

Este paréntesis reflexivo, según Gabilondo, no tiene que consistir en “ejercicios espirituales a puerta cerrada” sino que debería convertirse en una fuente de oxigenación en contacto con la militancia, que lleva tiempo pidiendo sin éxito que se estructure el partido. De hecho, recordemos un vídeo lanzado en Youtube, el mes de noviembre por un grupo de jóvenes militantes, pidiendo perdón a la ciudadanía española por todo lo que hizo mal el PSOE y por lo que no hizo. En el comité federal, también se intentó zanjar el debate de las primarias para elegir al candidato o candidata del PSOE a la presidencia del Gobierno de España, situándolas después de las elecciones europeas de junio de 2014 y antes de las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2015. Albert Einstein nos brindó dos frases ilustrativas. La primera dice: “No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”. El PSOE tiene que asumir que es el creador de muchos problemas y la sociedad así lo percibe, y para sentenciar este capítulo, debe emprender una vía para enmendarlos: la reflexión. La segunda: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, el PSOE, después de mucho tiempo actuando por inercia política, parece que ha optado por hacer algo distinto: la reflexión. El ejercicio del año 2013 para el PSOE comienza con la ardua tarea de ofrecer nuevas ideas y liderazgos, para volver a conectar con la militancia, los progresistas y todos aquellos que alguna vez creyeron en un proyecto modernizador y de izquierdas.  Son momentos de reflexionar en guerra para actuar en paz.