David Reboredo, otra víctima de una justicia bizca en España

Diego Sañudo-Madrid

David Reboredo (en la foto) es víctima de una justicia que en España no es igual para todos y trata mucho mejor a los ricos que a los pobres

Cada vez son más voces las que piden que la magnanimidad del indulto, que con tanta facilidad se ofrece a algunos, se haga efectiva con el ciudadano de a pie, en concreto con David Reboredo, una persona rehabilitada que ha visto truncada su vida por un delito que cometió cuando era presa de la drogadicción hace ya algunos años. Su caso no es único, pero diversos factores han hecho que salte a la palestra de los medios, en parte por lo injusto, y ha puesto en evidencia una vez más un sistema de justicia que demuestra dos tipos de proceder. Pero, ¿Quién es David Reboredo? Una persona que, como tantas, se enganchó a la heroína en España en los años 80, él a una edad temprana, los 16 años, lo que le hizo abandonar el balonmano, donde despuntaba por aquella época. Hace 10 años, con 33, David se rehabilitó tras un largo proceso. Ha sido en este periodo cuando ha sufrido dos momentos de recaída, que los expertos consideran la fase previa a la curación pero que a él le han valido siete años de prisión que comenzó a cumplir desde el pasado 5 de diciembre. Reboredo fue condenado en 2007 por vender una papelina de heroína, pero consiguió que le suspendiesen la ejecución de la sentencia a cambio de participar en un programa de desintoxicación y con el compromiso de no reincidir. Sin embargo, en 2009, volvió a ser condenado por un delito similar, con lo que finalmente acumuló dos penas que en total suman siete años de prisión. Tras la presión popular, el Supremo acordó revisar la condena de 2007 y aplicarle un atenuante dado que la cantidad de droga que se le intervino, 0,293 gramos de heroína, “es nimia, se trata de una única entrega y el recurrente ocupa el último eslabón de la cadena”. Además, porque “es un adicto a la heroína que, aunque precisamente por su adicción, ha sufrido recaídas, nunca ha abandonado el tratamiento, teniendo un sólido apoyo familiar y una relación estable”. El escritor Willie Uribe ha sido uno de los principales promotores de su liberación, llevando a cabo una huelga de hambre que duró 21 días y que sirvió para forzar la revisión de la condena. Se llegó a lograr una promesa del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, de revisar su caso y meditar el indulto. Pero la promesa realizada no llega. Precisamente ayer miércoles, el padre de David Reboredo difundió un vídeo pidiendo a Gallardón que recuerde su compromiso y que al igual que se han producido otros indultos que han resultado cuando menos sorprendentes tenga humanidad con su hijo.

Ejemplos bochornosos

La vida tiene sus paradojas. Un día después de que David Reboredo ingresara en prisión para cumplir siete años de reclusión, cuatro mossos d’esquadra (Policía autónoma de Cataluña) fueron doblemente indultados para que no fueran a la cárcel, con un ingreso previsto para el 10 de diciembre. Estos agentes fueron condenados a 6 años y 7 meses, aunque su pena fue luego reducida a dos años por lo que no deberían ir a prisión sin antecedentes, pero el tribunal decidió que ingresaran igualmente por la alarma social creada. Así que el Gobierno ha vuelto a actuar indultándoles la pena y cambiándola por una multa. Si en el caso de David su culpa fue ser detenido dos veces con pequeñas dosis de heroína, en el de los mossos d’esquadra, acusados de torturas, fue dar una paliza a una persona que confundieron con un delincuente llegándole a meter una pistola en la boca e instándole a que reconociera un crimen para, al día siguiente, dejarle en libertad sin cargos. Pero no es el único. Precisamente el primer indulto de este Gobierno fue para el vicepresidente y consejero delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz, evitándole una pena de arresto mayor y la suspensión del ejercicio profesional por una multa máxima de 144.000 euros, bastante asequible teniendo en cuenta que Sáenz cobra 9 millones de euros al año. Y es que, al final sí va a depender la procedencia para recibir mejor o peor trato. Si no que se lo digan a Ángel Carromero, por quien se ha logrado un trato exquisito por parte de las autoridades cubanas, con un juicio y un retorno a España para terminar la condena rápidos. Las gestiones y los procesos merecerían entrar en el libro guinness por ser en un tiempo récord pues fue detenido un 23 de julio y seis meses después, el 28 de diciembre, salía hacia España. Acusado de homicidio imprudente y sentenciado a 4 años de prisión, ya tiene 159 días cumplidos, según la Audiencia nacional, es decir, el 21 de julio de 2016 terminaría su condena y a él le afectan los supuestos de tercer grado, como son su conducta, el arraigo familiar o que tenga un empleo, algo en lo que el Ayuntamiento de Madrid no ha fallado pues ha prometido que devolverá a Carromero su trabajo como asesor en el distrito de Moratalaz ya que, sí, es dirigente de la agrupación Nuevas Generaciones perteneciente al Partido Popular. Su tercer grado consiste en dormir de lunes a jueves en el Centro de Inserción Social (CIS) Victoria Jent y de viernes a domingo en su domicilio. No obstante, no tardará en recibir una pulsera telemática que le permitirá dormir en su casa todos los días. Al final el secreto está en que le entres por el ojo bueno a la justicia bizca.