El ‘sex symbol’ del Vaticano y asistente personal del Papa da mucho que hablar

Jean-Claude Dufour-París

El obispo Georg Gäenswein (en la foto) es el asistente personal del Papa Benedicto XVI. Es también un hombre guapo y el ‘sex symbol’ del Vaticano

Después del Papa Benedicto XVI es la persona más importante e influyente en el Vaticano. Eso es al menos lo que dicen algunos expertos de ese mundo tan opaco que es la Santa Sede del catolicismo mundial. Lo llaman el “George Clooney del  Vaticano”, o dicen que es un “sex symbol” dentro la curia romana. La revista Vanity Fair le dedica la  portada de su último número a ese guapearas cincuentón de pelo entrecano y bonitos ojos azules, que se llama Georg Gäenswein. En Roma lo llaman “Il bello Giorgio”; es obispo y alemán. El atractivo físico de monseñor Georg Gäenswein, asistente personal del Pontífice y prefecto de la Casa Pontificia, alimenta muchas especulaciones relacionadas con las intrigas del Vaticano. Dicen las malas lenguas que muchas mujeres católicas y no católicas sueñan con él. Algunos hombres también. Al parecer, recibe cartas de amor a la Santa Sede. Vanity Fair lo declara “un símbolo de belleza” y utiliza un sugerente título en la portada: “Ser guapo no es un pecado”. El semanario hace un repaso de la vida de este hombre religioso que de joven llevaba el pelo largo y escuchaba a grupos de pop como Pink Floyd. Fue ordenado sacerdote, en 1984, en la ciudad de Friburgo. Es un buen esquiador, le gusta jugar al tenis y tiene 56 años. Soltero, por supuesto. Es secretario personal del actual Papa desde el año 2003, cuando el entonces cardenal Jospeh Ratzinger era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el instrumento de depuración ideológica más eficaz que tiene en sus  manos el Vaticano.

Ordenado obispo

Georg Gäenswein fue ordenado obispo recientemente por Benedicto XVI, en una misa solemne en la basílica de San Pedro de Roma. Anteriormente, poco antes de Navidad, Joseph Ratzinger ya había nombrado a su bello secretario personal prefecto de la Casa Pontificia, en sustitución del cardenal estadounidense James Harvey.  “Personalmente veo mi tarea al servicio del Papa como un cristal. Cuanto más limpio está, mejor cumple su función. Debo dejar entrar el sol, cuanto menos se ve el cristal es mejor. Y si no se ve para nada, significa que hago bien su trabajo”,  contó el obispo ‘sex symbol’ durante la entrega de un premio. La diseñadora Donatella Versace se inspiró en el actual obispo y asistente personal del Sumo Pontítice par su colección de invierno de 2007, a base de pantalones grises o negros y chaquetas con cuello similar al del traje clerical. Dijo d él que es “austero, pero muy elegante”. Está claro que “Il bello Giorgio”, que nació  en la Selva Negra alemana y de joven trabajó como cartero para pagarse los estudios, no es un cura de sotana a la vieja usanza, triste y casposo.