La primera ley que regula y diseña el tráfico humano se institucionaliza en Cuba

El Manisero

El régimen castrista ha abierto las puertas de Cuba a la emigración para conseguir rentabilidad económica y no para mejorar la vida de los cubanos. En la foto, un grupo de balseros cubanos después de abandonar la isla en tiempos en que las puertas de la emigración estaban prácticamente cerradas

El lunes 14 de Enero de este año dio comienzo la entrada en vigor en Cuba de la nueva ley de inmigración, que el régimen comunista se ha encargado de ir cambiando, cual autor de telenovela o folletín de turno, en su intento de lograr un éxito rentable y un entretenimiento asegurado, muy a pesar de todos los dramas y tragedias a que deban de enfrentarse sus protagonistas. A finales del año 2012 la dictadura de los Castro anunció y publicó en la gaceta oficial estas nuevas leyes migratorias, que se  han ido matizando desde entonces y que aunque ha mantenido la  liberación de muchas trabas que existían para obtener el permiso de los ciudadanos para salir y entrar en el país, sí se ha  asegurado de  un filtro discrecional, que como su palabra lo indica es un permiso que se deja al criterio de la persona o autoridad que lo regula. Por lo que no se puede hablar de una liberación o reconocimiento al libre tránsito de personas, los cubanos siguen estando controlados, vigilados y manipulados por el régimen. Ya desde que se anunciaron los cambios de esta ley, se percibía su condicionabilidad, así como  su carácter recaudatorio y mercantil, lo que podemos afirmar ahora con más motivos, al estar cada vez  más orientada sin mucho disimulo a estimular la emigración, convirtiéndola en un nuevo e institucionalizado tratado de tráfico humano con la correspondiente obtención de beneficios.

Tráfico humano  porque esta supuesta apertura no responde a los intereses de los ciudadanos y al respeto de sus derechos humanos, responde a  la conveniencia de un sistema dictatorial que en 54 años de existencia se ha hecho amo de más de 10 millones de esclavos a su servicio y que después de haber experimentado con ellos todo tipo de estratagemas posibles, no ha sabido desarrollar un sistema económico que le permita mantener a esa población con las necesidades mínimas cubiertas. Por el contrario ha demostrado su ineficacia e ineptitud para la gestión de su sistema, arruinando la economía de un país y teniendo que recurrir al tráfico del capital que obtiene de las propias familias de exiliados del régimen en el extranjero, que apiadados de las miserias de los que se quedan en la isla, se han dedicado a enviar millonarias partidas de dólares que están conformando en definitiva  el principal sostén de esa tiranía en la actualidad.

De este comportamiento generoso y protector de las familias cubanas, desperdigadas por el todo mundo, para los suyos, el régimen no solo ha obtenido un valioso beneficio, sino que ha adquirido un aprendizaje que parece ser el “leitmotiv” de esta nueva ley;  exportar a trabajar y producir a   estos cautivos a otras tierras, manteniendo sus escasos bienes y una gran parte de sus familias en la mendicidad y como rehenes dentro de la isla, asegura la entrada de un valioso capital, con lo que los amos y señores sobrevivan sin mucho esfuerzo y puedan existir cómodamente para guiar la vida trashumante de este vilipendiado pueblo.

Con toda la falta de vergüenza y con toda la solemnidad de gurúes expertos en rituales, varios altos cargos de la camorra han acudido a la televisión cubana para explicar y guiar  al pueblo en su próximo peregrinaje, orientando a la manada hacia la luz de la abundancia, que paradójicamente coincide con el templo del eterno enemigo, Estados Unidos y el Imperialismo Yanqui. Estos “guías” han explicado con lujo de detalles que  los ciudadanos cubanos podrán viajar y acogerse a la ley de ajuste cubano en Estados Unidos sin perder sus derechos como residentes de la isla. Las autoridades aumentan el plazo de permanencia en el exterior que se extenderá a los 2 años, lo que cubre el tiempo necesario para obtener la residencia en este país. La ley también permitirá el regreso a la isla de aquellos cubanos que desertaron en misiones oficiales, los que se fueron de forma ilegal, así como la entrada y establecimiento como residentes de aquellos nativos retirados y jubilados en otros países, siempre y cuando sean posibles donantes de algún tipo de divisas al país.

Esta ley de ajuste cubano en otra hora llamada “ley asesina” por el propio régimen, ahora la utiliza para su propio beneficio, poniéndola en peligro de extinción ya que según se desarrollan los acontecimientos, todo hace indicar que podría ser también uno de los objetivos de la dictadura en estas nuevas andaduras. La entrada en vigor de esta reforma ha generado miles de expectativas en la población cubana, que está alegre y entretenida ante la posibilidad de poder viajar al extranjero solo con la obtención de un pasaporte. Se han habilitado 200 oficinas para  emitir pasaportes en todo el país y así enfrentar la avalancha de potenciales viajeros que la nueva ley genera, en la realidad o en la ilusión de cualquiera de estas mentes inquietas y cautivas por más de medio siglo. Mentes de “libertos” que ahora dirigen sus energías al intento de huir del país y no a cambiar el sistema, en una oposición directa. Maniobra política de distracción del régimen, digna de un premio “Guiness” si en este tuviesen cabida el colmo de lo siniestro y lo macabro.

La dictadura repite nuevamente el movimiento masivo de miles de cubanos hacia otras tierras para su propio beneficio, como lo hizo con el éxodo inducido de “Camarioca” en 1965 y el del “Mariel” en  1980, así como cuando envió a  África a finales de los años 70, y esta vez en forma de ejércitos y hacia la guerra, a un incontable número de cubanos de los cuales sí consta que murieron mas de 10.000, en una pelea ajena y para la cual, aún no se puede argumentar un motivo comprensible a no ser la imposición y el abuso de poder del sistema comunista sobre sus indefensos súbditos. Quizás este estilo de crimen pase inadvertido en la actualidad en una América Latina que se va acostumbrando a permitir impasiblemente la toma de posesión de la presidencia de un país democrático a un Chávez moribundo o posible cadáver, nadie sabe, seguido de una comparsa a ritmo de conga cubana donde marcan el paso presidentes de países como Argentina, Bolivia, Nicaragua, Uruguay y lo peor, quizás por mas cercano, por aquellos gerentologicos seres que llevan la batuta desde Cuba, arrastrando consigo el abuso y atropello de un pueblo que agoniza mártir de sus arritmias, seres que por otra parte ya no les interesa el disimulo para subsistir y muestran sin pudor  a su paso torpe de camorra asesina, su rasgo más peculiar y su especialidad: la manipulación y la utilización de las familias, al más puro estilo de los miembros del “Hampa”.

La Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional define la trata de personas del siguiente modo: La captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos. La mafiosa jerarquía de la  involución cubana y su comunismo han hecho y siguen haciendo un desfachatado recorrido por la mayoría de los requisitos anteriormente expuestos, haciéndola merecedora con sobrados méritos para una mención de honor. No obstante, El 14 de Enero puede ser que se convierta en un gran día, que marque un antes y un después, tiempo al tiempo, porque los limites existen y por suerte, para todos.