La tragedia polaca de Smolensk llega a la gran pantalla

Piotr Kowalski-Varsovia

La tragedia del avión presidencial polaco en la ciudad rusa de Smolensk, el 10 de abril de 2010, será llevada al cine por el realizador Antoni Krauze (en la foto)

El 10 de abril de 2010, el avión presidencial polaco se estrelló cerca de la ciudad rusa de Smolensk. En el accidente aéreo murieron el presidente del país,  el conservador Lech Kaczynski, y su esposa  y otras 94 personas, la mayoría de ellas representantes de las más altas instancias del Estado. La catástrofe causó una profunda conmoción en Polonia y decenas de miles de personas acudieron a los funerales y actos fúnebres por las víctimas en las ciudades donde se celebraron, como Varsovia y Cracovia. La tragedia también desató una agria polémica política entre el Gobierno del liberal Donald Tusk, que mantiene que el accidente fue provocado por una serie de errores cometidos por la tripulación del avión presidencial y los controladores aéreos del aeródromo de Smolensk, y la derecha ultraconservadora del partido Ley y Justicia (PiS) del hermano gemelo del difunto jefe del Estado, Jaroslaw Kaczynski, que asegura que el origen de la tragedia podría estar en un atentado terrorista cometido por los servicios secretos rusos. Una parte de la población  avala esa tesis rocambolesca y  no atiende a razones, aunque la investigación ofical polaca haya demostrado que la tesis del atentado no se sostiene. Casi dos años después, el drama de Smolensk vuelve a ser actualidad, pero esta vez de la mano del realizador polaco Antoni Krauze, quien defiende en un largometraje la teoría del complot. Sus partidarios celebran que Smolensk llegue a la gran pantalla, pero sus detractores se interrogan sobre la naturaleza de un filme que, según ellos, desvirtúa la realidad y añade más leña al fuego. La prensa se ha alineado en dos bloques: los que están a favor y en contra de la película de Krauze. El pasado 10 de enero, un primer trailer fue difundido en Internet, aunque la película todavía no se ha rodado. Una voz en off habla del “tiempo de la mentira y de la mistificación” en torno a la tragedia de Smolensk, mientras desfilan imágenes de archivos sobre el accidente y la investigación polaca. El personaje central de esta historia cinematográfica es un periodista solitario que busca la “verdad”. El largometraje empieza y acaba con mucha  niebla rodeando los restos del avión siniestrado.

La metáfora de la niebla

La niebla es una metáfora de las “mentiras”, explicó el productor de la película, Maciej Pawlicki, en rueda de prensa. El realizador expresó su convencimiento de que el crash aéreo fue un atentado, pero no acusó a nadie. “He leído miles de páginas, mi casa está llena de documentos por todas partes sobre este asunto. He visionado centenares de grabaciones y he hablado con decenas de personas, que conocen este tema y han sido testigos de ciertos acontecimientos”, manifestó el director de cine al semanario conservador Uwazam Rze. La película llegará a los cines en abril de 2014. Mientras, Krauze intenta reunir los 2,5 millones de euros que necesita para rodar esta trágica historia que levanta pasiones y divide a los polacos. Una fundación, Smolensk 2010, ha sido creada con el objetivo de reunir fondos de particulares y entidades privadas. El presidente del consejo de esta fundación es el polémico periodista conservador Bronislaw Wildstein, que durante años llevó a cabo una lucha sin cuartel contra los  antiguos colaboradores de los servicios secretos comunistas en la Administración pública, las grandes empresas y los medios de comunicación. La película no ha sido bien acogida en el mundo del espectáculo y muchos actores recelan de un proyecto marcadamente situado a la derecha del espectro político. Marian Opania, por ejemplo, que desempeñó un papel protagonista en la excelente película de Andrzej Wajda ‘El hombre de hierro’, rechazó la oferta de Krauze de interpretar el papel del presidente Kaczynski. Este rechazo le ha valido duras críticas por parte de la derecha más conservadora de Polonia.