Los terroristas de AQMI internacionalizan el conflicto y se vengan de Francia en Argelia

Ahmed Chabi-Rabat

AQMI, al secuestrar en una planta gasística en In Amenas, en pleno desierto del Sáhara, a 41 trabajadores extranjeros, ha querido internacionalizar el conflicto que vive el Sahel y vengarse de Francia por su intervención militar en Mali

Los terroristas de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), la rama magrebí del movimiento terrorista fundado por el difunto Osama Bin Laden, ha querido internacionalizar el conflicto que viven en este momento zonas importantes del Sahel y vengarse de Francia por su intervención militar en Mali. Así lo creen muchos expertos en movimientos islamistas y también los servicios de inteligencia occidentales y de países árabes y africanos. AQMI no está dispuesto a quedarse con las manos cruzadas e, independientemente de cómo evolucione el conflicto que opone a tropas francesas y malienses con los grupos yihadistas en Mali, hará todo lo posible por golpear allí donde haga más daño. Los objetivos de AQMI y de otros grupos terroristas son los intereses franceses y occidentales en África del Norte pero también en la propia Europa. Los rehenes franceses secuestrados por grupos terroristas en diversos países africanos corren, por lo tanto, un serio peligro. Francia ha prometido que incrementará la protección de sus ciudadanos que viven en zonas sensibles y la seguridad de sus legaciones diplomáticas y otras instituciones en el extranjero. Otros países han seguido los mismos pasos que París. La toma como rehenes de 41 extranjeros en la planta gasística de In Amenas, en pleno desierto del Sáhara, por parte de AQMI, demuestra que esta organización no bromea cuando amenaza a Occidente y a los gobiernos árabes y africanos que considera a sueldo del mundo capitalista desarrollado. Mientras las tropas francesas desplegadas en Mali luchan cuerpo a cuerpo con los terroristas, según han reconocido las autoridades galas, en el sureste de Argelia, los yihadistas de AQMI mantenían en jaque ayer por la mañana a las fuerzas de seguridad argelinas, que rodearon la planta industrial donde están secuestrados los trabajadores extranjeros. Según la agencia de noticias argelina APS, una treintena de rehenes de nacionalidad argelina consiguieron escaparse de la planta. Al cierre de esta edición, reinaba una gran confusión sobre la evolución de los acontecimientos en el recinto industrial. Según algunas fuentes, el combate entre terroristas y fuerzas de seguridad argelinas era inminente, y un portavoz de los yihadistas aseguró a la agencia mauritana ANI que habían instalado explosivos alrededor de la planta gasística. Otras fuentes informaron de que el Gobierno argelino, que el miércoles aseguró que no negociará con los terroristas, estaría dispuesto a dejar marchar a los yihadistas de AQMI sin los rehenes.

Desafío permanente

Al margen de lo que ocurra finalmente, lo que parece evidente es que AQMI seguirá desafiando a los gobiernos de África del Norte y Europa. Su jefe, el argelino Mokhtar Belmokhtar, al parecer, está escondido en el norte de Mali, junto con otos responsables terroristas y desde allí maneja los hilos del movimiento. De hecho, este secuestro masivo en una planta energética es el mayor desafío terrorista al que se enfrenta el Gobierno de Argel desde que en 2003 el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), escisión del Grupo Islamista Armado (GIA) que después dio nacimiento a AQMI, secuestró a 32 turistas occidentales en el Sáhara. La situación es muy tensa y tanto Estados Unidos como Europa se preparan para un empeoramiento de los acontecimientos y ya han tomado una serie de medidas para hacer frente a posibles ataques terroristas. En este sentido, el secretario de Defensa de Estados Unidos, León Panetta, prometió que tomará “todas las medidas necesarias” para rescatar a los rehenes estadounidenses de este “ataque terrorista” de AQMI. El canciller japonés, Fumio Kishida, acordó colaborar con Washington  en torno al secuestro. Así las cosas, quedan muchas incógnitas en el aire. Nadie ha podido aclarar todavía todos los pormenores del asalto a la planta gasística. ¿Cuándo, cómo y de dónde llegaron los terroristas? Nadie lo sabe. En un país como Argelia, donde el terrorismo golpeó con gran dureza a la población en los años 90 del siglo XX, todo es posible. También que algunos sectores de los aparatos de inteligencia y de seguridad manipulen a ciertos grupos terroristas, o que el terrorismo sea un instrumento  de presión utilizado en las luchas entre los diversos clanes militares y civiles que conforman el poder argelino. Antiguos ex miembros de los servicios secretos argelinos han denunciado en varias ocasiones esta siniestra realidad.