“El Majzén ha maniobrado inteligentemente para frenar el movimiento opositor en Marruecos”

Paco Soto-Tánger

Aboubaker Khamlichi, representante del grupo de izquierda radical Annahj Addimocrati (Vía Democrática) en el Movimiento del 20 de Febrero en Tánger, cree que “el Majzén ha sabido maniobrar inteligentemente para frenar el movimiento opositor en Marruecos”

Aboubaker Khamlichi es ingeniero de profesión. En los tiempos del régimen autoritario del rey Hasán II, Khamlichi fue un duro opositor desde las filas de la izquierda marxista leninista. En la actualidad sigue militando en Annahj Addimocrati (Vía Democrática), un grupo de izquierda radical que reúne a viejos marxistas leninistas y jóvenes marxistas. Vía Democrática no reconoce el actual ordenamiento político y jurídico, ni tampoco la monarquía. Khamlichi, que compagina su militancia política con su actividad sindical, es el representante de Vía Democrática en la Coordinadora de Apoyo al opositor Movimiento del 20 de Febrero en Tánger. En este entrevista con Correo Diplomático, el viejo luchador establece un paralelismo entre la rebelión popular que derrocó a las dictaduras en Túnez y Egipto y las protestas sociales y políticas en Marruecos. La diferencia con su país, según el representante de Vía Democrática en el Movimiento del 20 de Febrero en Tánger, es que “el Majzén ha sabido maniobrar inteligentemente para frenar el movimiento opositor en Marruecos. Por eso las protestas han disminuido. El poder, a diferencia de lo que ha ocurrido en otros países árabes, ha sabido adaptarse a los acontecimientos”. Aún así, Khamlichi pone el acento en que “en muchos sitios sigue habiendo gente que protesta. En Tánger, por ejemplo, cada semana  muchos jóvenes salen a la calle y continúan luchando a favor de una verdadera democratización del país”. Según Khamlichi, “Palacio creó el Partido de la Autenticidad y Modernidad (PAM) ante el fracaso de los demás partidos, sobre todo los históricos, como el Istiqlal y la USFP. El PAM fue ideado por Fouad Ali Hima, el ideólogo del régimen, con un objetivo: acaparar el mayor número de votos, debilitar a los islamistas y arrinconar a los partidos históricos, pero no lo ha conseguido”. “El PAM ha fracasado en toda la línea, pues los islamistas del PJD gobiernan en el país y los objetivos de Fouad Ali Hima no se han cumplido”, el militante marxista.

Esperanza de futuro

En este contexto, Aboubaker Khamlichi está convencido de que “los sectores más conscientes de la sociedad desde el punto de vista político mantienen la esperanza en un futuro mejor, un futuro más democrático y más justo”. El viejo militante político describe un panorama socieconómico “muy difícil” en Marruecos, “donde millones de trabajadores cobran salarios de auténticas miseria, como aquí en Tánger en el textil, donde las empleadas de las fábricas cobran 9 dirhams la hora (menos de un euro) y sin seguridad social. Amplias regiones del país están completamente abandonadas y el éxodo rural es la única salida que tiene la población”. Asegura que “hay cada vez más contestación social, pero el país no explota, como ha ocurrido en Túnez o Egipto, porque los partidos y los sindicatos están integrados en el sistema, y la represión es muy dura. No hay más que ver lo que les pasa a los periodistas que no aceptan las normas impuestas. O van a la cárcel o se quedan sin periódico”. El activista político no se plantea ningún tipo de revolución social violenta en Marruecos, como en el pasado defendían los marxistas leninistas, sino “una verdadera democratización de las estructuras sociales, económicas y políticas del país”. A su juicio, ese objetivo significaría “el fin el Majzén, y el Majzén no está dispuesto a ceder. Habría que obligarlo a ceder”. Tampoco defiende Khamlichi una alternativa republicana a la actual  monarquía, sino, destaca el antiguo marxista leninista, que “la institución demuestre que tiene verdadera voluntad de cambio político”. En la misma línea, piensa que “por su propio interés el rey tendría que darse cuenta que acabar con el Majzén sería beneficioso para él y la institución que representa”.