Malos momentos

Por Paco Soto

Los pueblos de África del Norte viven momentos de alta tensión por culpa del terrorismo, los problemas sociales y políticos y el nefasto papel que desempeña Occidente en la región. En la foto, la población de la ciudad maliense de Diabali recibe a las fuerzas militares de Francia y Mali

La guerra de Mali y el asalto de una planta de gas en el sur de Argelia por parte de un grupo de terroristas de AQMI ponen de manifiesto que el norte de Áfica vive de nuevo un momento de alta tensión. Las revoluciones árabes que derrocaron a infames dictadores en países como Túnez, Egipto y Libia, pusieron al descubierto  las debilidades de sociedades machadas durante siglos por la miseria, la opresión, el analfabetismo, una utilización perversa y embrutecedora de la religión y la falta de libertades elementales. En el mundo árabe, por desgracia para su población, no hubo ni Siglo de las Luces ni Revolución Industrial y el colonialismo europeo empeoró todos los males que habían heredado los países de esa amplia región. La independencia política no significó un mayor nivel de dignidad, bienestar económico y social y democracia política. Al revés, el poder colonial fue sustituido por los caciques locales, republicanos o monárquicos, civiles o militares. Han pasado décadas y el mundo árabe sigue enfrentado a sus problemas históricos. Económica y tecnológicamente, los países del Golfo son Estados, pero socialmente viven en muchos aspectos en la Edad Media y políticamente son regímenes corruptos y autoritarios. En este contexto tan complicado, el terrorismo yihadista campa a sus anchas en el Sahel y actúa en Argelia, pero también en otros países de la zona, como Túnez, Libia, Marruecos y Mauritania. ¿Quién está detrás de esos grupos de criminales desalmados que compaginan la visión fanática de la religión musulmana con el  bandolerismo? ¿Quién financia y ayuda militarmente a esos grupos? ¿Cuáles son sus soportes ideológicos y doctrinarios: el wahabismo, el salafismo combatiente…? ¿Qué papel han desempeñado ciertos Estados antidemocráticos  de la región en la emergencia y desarrollo de los movimientos terroristas? ¿Occidente tiene alguna responsabilidad en esta siniestra historia? Creo que son preguntas que todos nos tenemos que hacer, porque lo que está claro es que esos grupos de asesinos no han surgido de la nada, y la miseria y los problemas sociales que existen en los países árabes no son una causa suficiente que explique el origen del terrorismo. O es que hemos olvidado que Osama Bin Laden no era precisamente un pobre saudí y que muchos terroristas yihadistas detenidos en medio mundo son personas de clase media y con estudios universitarios. Algunos de los que han muerto en atentados suicidas también.

Durante la Guerra Fría entre Estados Unidos y la URSS, la CIA manipuló a los muyahidines afganos que luchaban contra el invasor soviético en Afganistán. Washington, consciente o inconscientemente, contribuyó  a la fabricación del monstruo. Es de suponer que los servicios de inteligencia de otros países europeos y occidentales también habrán cometidos tropelías parecidas a las de la CIA. Hay abundante literatura al respecto. Se sospecha, pero no se ha podido demostrar, que los servicios secretos franceses están detrás de la muerte de Muamar Gadafi. No se trata aquí de defender ninguna absurda teoría del complot o de negar la existencia de grupos terroristas yihadistas dispuestos a las peores barbaridades, sino de no olvidar la otra cara de la moneda: que el Occidente democrático y sus aliados en el mundo árabe tienen muchas miserias que ocultar y bastante responsabilidad en lo que está pasando en el norte de África. A estas alturas del partido, hay que ser muy cínico o muy cándido para creerse que Francia se ha ido a combatir a Mali simplemente para defender la libertad de ese pobre pueblo humillado por sus gobernantes y martirizado por los yihadistas. ¿Alguien puede creerse que Argel no sabía nada sobre la incursión de un grupo de terroristas de AQMI procedentes de Libia que atacaron una planta de gas en In Amenas? Existen sospechas y dudas razonables sobre una serie de tristes acontecimientos que han ocurrido en una parte del plantea, el norte de África, que ya de por sí no es un remanso de paz. Son malos momentos para esta región, sobre todo para los pueblos, que son los que se llevan siempre la peor parte del sufrimiento.