Obama promete felicidad y un futuro de bienestar a Estados Unidos

Carlos Zamorano, México-DF

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, baila con su esposa Michelle durante la recepción organizada tras el discurso que pronunció en el Capitolio con motivo del inicio de su segundo mandato. Obama transmitió un mensaje de esperanza y marcadamente progresista a los estadounidenses

El presidente de Estado Unidos, Barack Obama, pronunció un discurso ayer lunes, en el Capitolio,  con motivo del inicio de su segundo mandato en el que quiso transmitir optimismo a la ciudadanía. Fue un mensaje de corte claramente progresista el que hizo llegar el inquilino de la Casa Blanca a los estadounidenses. Les prometió un futuro de bienestar y de felicidad y aseguró que llevará a cabo una lucha sin cuartel contra las discriminaciones sociales y a favor de la igualdad de oportunidades entre todos los ciudadanos. Las últimas semanas han sido muy duras en Estados Unidos y demócratas y republicanos han tenido que negociar para salvar al país más poderoso del plantea del hundimiento fiscal. En este proceso, los demócratas han hecho importantes concesiones a los republicanos. Ayer, Obama, que ha recibido fuertes críticas por esas concesiones a los conservadores en las filas de su propio Partido Demócrata, quiso conectar con los sectores desilusionados de sus votantes y recomponer su popularidad. También quiso ser el presidente de todos los estadounidenses, de 311 millones de habitantes, incluso de los que no le votaron en las últimas elecciones presidenciales. Por todos estos motivos, en las formas y en el fondo su discurso institucional estuvo cargado de optimismo, y llegó a ser emocionante en algún momento. “Respondamos a la llamada de la historia e iluminemos el incierto futuro con la preciosa llama de la libertad”, manifestó el presidente tras prestar juramento para un nuevo mandato de cuatro años. El mandatario estadounidense se mostró orgulloso de su país y aseguró que va hacer grandes esfuerzos por modernizarlo y dignificarlo. Para alcanzar esos objetivos, Obama defendió la necesidad de conseguir un clima de paz, concordia y justicia social que beneficie a todos los ciudadanos, pero sobre todo a “los pobres, los enfermos, los marginados, las víctimas de prejuicios”. También se pronunció a favor de  “responder a la amenaza del cambio climático”. Sobre este particular, el presidente dijo: “Algunos pueden todavía negar el contundente juicio de la ciencia, pero nadie puede evitar el devastador impacto de los incendios masivos, las monstruosas sequías y las tormentas más poderosas”. Reconoció que “el camino hacia las fuentes de energías sostenibles será largo y a veces difícil”, pero consideró que “Estados Unidos tiene que estar al frente”.

Igualdad y esperanza

Barack Obama apostó también por completar el trabajo para la igualdad de las mujeres y de los homosexuales, porque, según señaló, “si realmente somos creados iguales, el amor que cada uno le ofrece a otro también debe de ser tratado por igual”. Asimismo, se refirió  a la polémica reforma migratoria al declarar que “nuestro viaje no habrá terminado hasta que encontremos una mejor forma de acoger a los esforzados y esperanzados inmigrantes que todavía ven América como la tierra de las oportunidades”. Para Obama, este reto de nuevas oportunidades no es más que “hacer realidad para cada norteamericano los valores de vida, libertad y búsqueda de la felicidad”. Y, además, “preservar nuestra libertad individual”, pero teniendo en cuenta que  “en última instancia requiere de una acción colectiva” y “tenemos que actuar como una nación, como un pueblo”.  En esa misma línea, defendió unos Estados Unidos  en los que “cada persona encuentre independencia y orgullo en su trabajo, en el que los trabajadores honestos reciban un salario que pueda sacar a sus familias del sufrimiento, en el que una niña nacida en la más sombría pobreza sepa que tiene las mismas oportunidades que cualquiera”.

Paz mundial

En el ámbito internacional, Barack Obama se situó en el campo de los que buscan la paz entre pueblos y naciones. En este sentido, destacó el presidente: “Creemos que la paz y la seguridad verdaderas no requieren una guerra perpetua”, porque hay que “tratar de resolver nuestras diferencias con otras naciones pacíficamente, no porque seamos ingenuos sobre los peligros que nos acechan, sino porque creemos que el entendimiento puede eliminar de forma más duradera las sospechas y los miedos”. Habrá que ver a partir de ahora si las bonitas palabras de Obama se quedan en simples declaraciones de buena voluntad o se cumplen. Estados Unidos es un país de fuertes contradicciones donde existen poderosos grupos de presión en el ámbito político y económico que no coinciden en nada con la filosofía que defendió el lunes Obama en el Capitolio.