La denuncia de Periodistas Independientes y la Oposición salva a Cuba de una grave epidemia de cólera

El Manisero

El régimen dictatorial de los hermanos Castro ha tenido que reconocer que Cuba sufre una grave epidemia de cólera gracias a la labor de deuncia de periodistas independientes y grupos de oposición

El régimen de Cuba con su habitual manejo y control de la información ha jugado esta vez con la salud de la población cubana sin ningún tipo de reparo, poniéndola en peligro de padecer una epidemia mortal de grandes dimensiones, como es el cólera, al ocultar y no reconocer a nivel oficial la presencia de esta enfermedad en la población. Este tratamiento lleno de secretismo y opacidad provocó que la atención a los enfermos fuese escasa y solamente de manera puntual en los diferentes focos que fueron extendiéndose dentro del país, así como que no permitió que se  tomaran las medidas de prevención de transmisión que esta enfermedad infectocontagiosa requiere. Todo parece indicar que uno de los motivos de este silencio en los medios oficiales sean las consecuencias negativas que podría tener en el turismo el conocimiento de la presencia de estos brotes epidémicos dentro del país y también temor al descrédito que supone para una nación, que se vende como “potencia medica”, aceptar la aparición de una enfermedad, que suele hacer acto de presencia en países pobres y con deficiencias en el sistema de salud.

El tráfico de más de 1.200 médicos cubanos que acudieron a Haití después del terremoto y que se encargaron de atender una epidemia de cólera que provocó más de 7.260 muertos en ese país, parece ser el medio de transmisión a la isla de Cuba de esta enfermedad. La cepa del microorganismo “Vibro choleare” que causó la epidemia en Haití, fue importada por tropas de la ONU de Pakistán estacionadas en Haití como fuerza de paz tras el terremoto. El mecanismo de transmisión de Haití a Cuba y el comportamiento de la enfermedad en la población oriental de la isla, es imposible de precisar, ya que el gobierno mantiene una política de ocultamiento de este tipo de información al extremo de militarizar Hospitales y Centros de Salud, donde se atienden y se ingresan a los enfermos contagiados. Esta militarización la hace con  el propósito de controlar estrictamente la información sobre la presencia de la enfermedad, y sus estadísticas, llegando al punto de prohibir a los médicos hablar de ésta y pronunciar la palabra “cólera”.

No obstante estos controles tan estrictos, se pudo dar a conocer y se denunció la existencia de esta enfermedad por parte de periodistas independientes, opositores del régimen dentro de la isla, así como otros medios de comunicación extranjeros íntimamente vinculados con la población cubana como la radio y la televisión de Miami. Así a finales de Julio, después de que estas fuentes no oficiales comenzaran denunciar la existencia de esta epidemia en medios internacionales, ya el gobierno se ve obligado a reconocer la aparición de la enfermedad, a la que con marcada reticencia teme llamarla por su nombre cólera y el Ministerio de Salud Pública de Cuba, en un comunicado en los medios de comunicación oficiales expone: “Una de las provincias que mayor incidencia ha registrado es Granma, correspondiendo la mayoría de los casos al municipio de Manzanillo, donde se ha producido un brote de infección gastrointestinal, de transmisión hídrica, a partir de la contaminación de varios pozos de abastecimiento local, lo cual se ha estado informando por los medios de prensa de ese territorio”. La nota oficial indicó que en las últimas semanas se había reportado, en algunos territorios, una tendencia al incremento de las enfermedades diarreicas agudas,  influenciado por las altas temperaturas e intensas lluvias y el Ministerio de Salud Pública admitió  la existencia de un brote  con más de 50 casos identificados y tres fallecidos de cólera.

Se tiene constancia que las informaciones extraoficiales que obligaron a la dictadura a reconocer estos hechos, fueron brindadas por diferentes grupos de profesionales de la salud, que conscientes del peligro que representaba la extensión de esta enfermedad y la posibilidad de convertirse en una pandemia mortal, se encargaron de transmitir toda la información posible, por diversas vías, a periodistas independientes, blogueros, opositores y grupos de activistas de los derechos civiles y humanos, para provocar así su divulgación y dar a conocer su existencia. Hay que destacar que en la dictadura de los castros, la divulgación de noticias no oficiales es constitutiva de delito. En estos momentos el periodista independiente Calixto Martínez está preso por destapar la primera información sobre el brote de cólera en La Habana, según informan varios medios de prensa.

A finales del año 2012 estas mismas fuentes extra oficiales que indicaron y denunciaron la aparición de esta epidemia en las zonas orientales, comienzan a  hablar y citar la presencia de casos de cólera, en la provincia de Ciudad  Habana y en particular el barrio del “Cerro”, ofreciendo datos detallados del comportamiento casi diario de esta enfermedad en la capital, llegando a hacer su denuncia tan intensa, que  empieza a ser internacionalmente conocida y divulgada. Ante esta presión el régimen se ve nuevamente obligado a reconocer la existencia de la enfermedad por segunda vez en cuatro meses y asumirla por su nombre “cólera”, publicando la siguiente nota: “El Ministerio de Salud Pública informa que a partir del domingo 6 de enero el sistema de vigilancia clínico epidemiológica detectó un incremento de las enfermedades diarreicas agudas en el municipio Cerro y posteriormente en otros municipios de la capital. Un grupo de estos pacientes presentaban síntomas y signos que orientaban etimológicamente a la sospecha de Cólera, lo que determinó la activación de las acciones previstas en el plan anticolérico, para cuyo cumplimiento disponemos de todos los medios y recursos necesarios”.

En esta ocasión la nota continúa y hace referencia a 51 casos detectados y en posteriores publicaciones oficiales las cifras varían y se hacen generales; se habla de 270 casos diagnosticados y una cifra de alrededor de 6 a 7.000 casos de diarreas estivales. Tampoco se precisa si estas cifras son en la capital o a nivel nacional, ni lo que diferencia a un paciente infectado de cólera o un paciente con diarrea estival y aún está por conocerse con exactitud el número de muertos, resultando una información confusa y poco precisa que en realidad ya a estas alturas no interesa a no ser solo para un análisis estadístico. Lo que sí interesa  y es de vital importancia, es que el régimen al  reconocer el brote de cólera, no ha tenido más remedio que  instrumentar un estricto protocolo, con una intensa campaña de tratamientos, prevención y saneamientos ambientales a nivel nacional para combatir la enfermedad y su propagación, como se requiere en estos casos de tanta gravedad. Ahora sí que el régimen toma serias medidas y por supuesto se encarga de divulgarlas, con las consiguientes informaciones propagandísticas, asegurando tener el control de la enfermedad y su posible e inmediata erradicación, tratando de calmar de esta manera el turismo asustado y hacerse al mismo tiempo una limpieza de imagen

La oposición interna en Cuba, los periodistas independientes, los grupos de defensa de derechos Civiles y Humanos han ganado una importante batalla al presionar al régimen a reconocer y poner medidas de control y tratamiento de esta enfermedad, evitando una posible tragedia de dimensiones incalculables, batalla pacifica, en la que se ha obtenido la victoria solamente con el uso de una de las más potentes armas, La libertad de Prensa y La libertad de Expresión.