Mariano Rajoy apuesta por una auditoría externa y un pacto contra la corrupción para lavar la cara del PP

Diego Sañudo-Madrid

El PP promete ahora transparencia en su financiación y lucha contra la corrupción tras las revelaciones comprometedoras que ha hecho para este partido el ex tesorero, Luis Bárcenas (en la foto)

El revuelo ocasionado por las declaraciones del ex tesorero del Partido Popular (PP), Luis Bárcenas, ha obligado a Mariano Rajoy a tomar medidas efectistas que traten de alejar del PP una sombra de corrupción que cada vez es más densa y acosa más a la figura del político. Bárcenas ha hecho que la cúpula popular tiemble al asegurar que muchos altos cargos recibieron durante años un sobresueldo, un dinero que no declararon y que en algunos casos llegaba a los 10.000 euros mensuales, algo que ratificó el ex diputado del PP, Jorge Trías Sagnier. Esa contabilidad B, en muchos casos incluso con recibos firmados, estaría en poder de Bárcenas, quien amenaza con hacerla pública si desde el Gobierno no le ayuda a eludir la cárcel por las cuentas que tuvo en Suiza -22 millones de euros- y que tras ser imputado en la trama Gürtel transfirió.  Según su abogado, el dinero procedía de un negocio en el extranjero y que en 2009 sus socios decidieron salir de dicha actividad mientras que Bárcenas se quedó, logrando una ganancia de 10 millones, que regularizó aprovechando la amnistía fiscal que ofreció el Gobierno durante el año 2012. El ex tesorero del PP aprovechó las facilidades que daban para hacerlo mediante una sociedad sin tener que dar ni su nombre ni su apellido. No es de extrañar que la población haya llegado a posicionarse en dos extremos tras otro nuevo dato que ahonda en la corrupción que rodea a los partidos políticos: o se resigna con hastío o se vuelve un ferviente crítico y busca en las redes sociales su desahogo. Para tratar de lavar la cara el PP ha mostrado una postura muy crítica contra la corrupción, sin importarle quién caiga, y ha trazado dos líneas de actuación. A nivel general, proponer a todas las fuerzas políticas que se unan a un pacto contra la corrupción que sirva para desarrollar nuevos sistemas de actuación. En aproximadamente un mes, según la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, la vicepresidenta del Gobierno intentará lograr un gran pacto que apueste por la transparencia y contra la corrupción, en base a un informe que fue encargado hace meses al Centro de Estudios Políticos y Constitucionales cuyo eje central son medidas para la regeneración democrática.

Atajar la crisis en casa

A nivel interno, el PP parece querer mostrar una imagen de inflexibilidad total. Cospedal ha asegurado que se expulsará a los corruptos y esto se determinará tras una doble investigación. Una primera investigación interna a cargo de la tesorera del partido, Carmen Navarro. Harán públicas las conclusiones pero no se sabe bajo qué términos, si la transparencia llegara a ser tal que se contara con la misma información que la tesorera. Posteriormente se solicitará la auditoría externa. Sin embargo, no se pedirá el testimonio del actor principal, Luis Bárcenas, Alegan que el proceso en el que está inmerso “prima sobre todo lo demás” pero deja fuera de juego la principal fuente de información, y la incógnita  sobre la mesa de si saldrá a relucir esa información que se suma a la lista de oprobios que la clase política está regalando con cada vez más frecuencia a un ciudadano que ya está exhausto con la crisis. El Partido Popular insiste no obstante en que se hará una profunda investigación sobre la trama que manejaba Bárcenas y que se dedicaba a pagar a los cargos y empleados del PP. Además, el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoso, comparecerá en el Congreso para dar explicaciones de la cuenta que tenía Luis Bárcenas en Suiza y de la regularización que hizo de 10 millones de euros aprovechando la amnistía fiscal. “Como somos un partido que quiere ser incompatible con la corrupción, vamos a ser estrictos y si alguien ha hecho lo que no debía, como dijo Rajoy, no nos va a temblar el pulso. No vamos a dejar que esto se vaya al traste porque algunos hicieron lo que no debían”, ha resumido Cospedal, quien también ha advertido de que quien difame al Partido Popular se encontrará con una querella. Desde el PSOE se ha aprovechado la situación para atacar y su portavoz parlamentaria, Soraya Rodríguez, ha afirmado que no es momento de que el PP encargue auditorías sino de que trate de investigar lo que ha ocurrido en el Congreso. Haciéndose valedores del rechazo popular reclaman una auditoría dirigida desde el Congreso para apaciguar a las masas y piden que se investigue a todo aquel que se haya acogido a la amnistía fiscal para aclarar la procedencia del dinero. Desde Izquierda Unida (IU) se habla de ahondar en el fenómeno de la corrupción e ir hasta la raíz, la burbuja inmobiliaria, una propuesta que el PP ha rechazado hasta en cinco ocasiones. El dirigente de IU Cayo Lara considera que “hay que investigar más allá del caso Bárcenas y los 22 millones. Es un proceso más largo”, y de forma más crítica, pide que se modifique el Código Penal, la ley de transparencia o que los partidos políticos tengan responsabilidad subsidiaria, algo que valdría de poco pues finalmente los partidos se financian de los ciudadanos.