Netanyahu gana las elecciones, pero no derrota al centroizquierda

Mohamed Mestiri-Túnez

El derechista Benjamín Netanyahu se sitúa como ganador de las elecciones legislativas en Israel, pero no ha conseguido derrotar al centroizquierda. En la foto, un grupo de seguidores de Netanyahu celebra la victoria electoral

El partido de derechas del primer ministro Benjamin Netanyahu, Likud-Beitenu, ganó las elecciones generales israelíes que se celebraron el martes, pero las formaciones de centroizquierda lograron avances importantes que podrían hacer más difícil un posible gobierno de coalición liderado por la derecha israelí. Con el 99,5% de los datos escrutados, el partido de Netanyahu consiguió 31 escaños de los 120 del Parlamento. Tras conocerse estos   resultados, Netanyahu quiso anticiparse y dar las “gracias por reelegirme”, según escribió el dirigente conservador en su cuenta de Facebook. También comentó que se esforzará  por  formar una coalición parlamentaria “lo más amplia posible”. “Los resultados que se perfilan  son una gran oportunidad para hacer numerosos cambios a favor de toda la ciudadanía”, señaló  el primer ministro. Después, Netanyahu, al confirmarse los resultados a favor del Likud-Beitenu, asumió que había conseguido una victoria muy ajustada pero aseguró que esta situación no le impedirá esforzarse por formar gobierno rápidamente. También aprovechó su victoria para atacar a Irán y advertir que no le temblará el pulso para intervenir militarmente conre este país, si considera que los intereses de Israel están amenazados por Teherán. Por otro parte,  el nuevo partido de centro Yesh Atid logró el segundo puesto con 19 escaños, seguido por el Partido Laborista (15 escaños), de centroizquierda, y el ultraderechista Hogar Judío (11). El bloque de partidos de la derecha israelí se haría con entre 61 y 62 escaños del Parlamento, lo que les otorgaría una victoria muy justa para poder gobernar cómodamente en coalición el país. El bloque de centro-izquierda se queda con entre 58 y 59 escaños.

Dificultades para Netanyahu

Esta situación poselectoral  podría dificultar la formación del nuevo ejecutivo, y los observadores políticos no descartan  incluso la posibilidad de que Netanyahu no pueda conformar un gabinete y lo haga el bloque de centro-izquierda recurriendo a los partidos ultraortodoxos, aunque esta opción se considera prácticamente imposible. La tradición política israelí establece que el partido más votado reciba en primer lugar el encargo del presidente de país de intentar formar Gobierno. A la cola en estos resultados se situó el partido ultraortodoxo sefardí Shas, con  12 escaños, y, ya más alejados, la formación de nueva creación Hatnúa, de la ex jefa de la oposición Tzipi Livi, con seis diputados y el partido pacifista de izquierdas Meretz, con otros seis. Los electores otorgaron siete diputados al partido ultraortodoxo asquenazí Judaísmo Unido de la Biblia, así como entre tres y cinco escaños para el conjunto de las tres formaciones árabes. Los ciudadanos israelíes, entre los que se encuentran muchos palestinos con pasaporte de Israel, fueron llamados a las urnas en un clima de apatía política y desencanto. Netanyahu decidió adelantar a finales de enero estas elecciones, que en principio debían celebrarse el próximo mes octubre, ante la dificultad de sacar adelante un presupuesto austero sin provocar una crisis profunda en el actual Gobierno.