Francia llega hasta las afueras de Tombuctú en su ofensiva contra el yihadismo

Jean-Claude Dufour-París/

Las tropas francesas y malienses han llegado hasta las puertas de .la ciudad santa de Tombuctú en su ofensiva contra los grupos terroristas yihadistas asentados en el norte de Mali. En la foto, un miembro del Ejército de Mali, que combate con los franceses

Las tropas francesas y malienses siguen su ofensiva victoriosa contra los grupos terroristas yihadistas en el norte de Mali. Tras haber conquistado Gao el pasado sábado, los militares de Francia y de Mali llegaron el domingo hasta las puertas de la ciudad de Tombuctú y consiguieron incluso ocupar el aeropuerto mientras la aviación bombardeó Kidal, la tercera urbe del norte de Mali. Los yihadistas, que se hicieron fuertes en esta región del país subsahariano hace casi un año, sufrieron así una nueva derrota militar. La mítica ciudad de Tombuctú, conocida por sus famosos santuarios de adobe, lleva varios meses sufriendo la dictadura religiosa impuesta por los yihadistas, que aplican la sharia a rajatabla y han destruido gran parte del rico patrimonio artístico. Según la agencia AFP, algunos habitantes de Tombuctú fueron testigos de que numerosos terroristas abandonaron la ciudad ante al avance de las tropas enemigas de París y Bamako. Según diversas fuentes, los bombardeos franceses sobre Kidal, que era hasta hace poco un feudo de los tuaregs islamistas radicales del grupo Ansar Dine que se aliaron a los yihadistas el año pasado, golpearon la casa de Iyad Ag Ghaly, un jefe tuareg, así como un campamento militar. Ag Ghaly es un ex militar y en los años 90 del siglo pasado lideró una de las rebeliones de los tuaregs contra Bamako.  Kidal fue la primera ciudad del norte de Mali conquistada por los islamistas radicales de Ansar Dine, que consiguieron  expulsar  de la región a los tuaregs del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA), que luchan por la independencia de esa región norteña de la tutela de Bamako. La minoría tuareg constituye aproximadamente el 11% de los 15,5 millones de malienses, y sus reivindicaciones secesionistas o autonomistas  sobre el norte de Malí nunca han sido asumidas por el poder central. La endeble democracia instaurada en Mali en 1992 con la ayuda de París tampoco ha sido capaz de resolver el problema del Azawad.

Estrategia victoriosa

De momento Francia está llevando a cabo una ofensiva militar contra el yihadismo en Mali exitosa. De común acuerdo con el pobre y mal equipado Ejército maliense, las tropas francesas atacan por aire y por tierra a los grupos terroristas. Mientras 10 cazas Rafale y Mirage 2000 estacionados en Bamako y Djamena atacan sin parar las bases de retaguardia yihadistas, sobre todo los depósitos de munición y carburante, las fuerzas terrestres van liberando una ciudad tras otra, y en algunos casos han tenido que entrar en combate directo con los terroristas. Francia ha logrado hasta la fecha preservar la integridad física de sus soldados;  solo ha habido una baja en las filas militares galas, el piloto de un helicóptero que fue derribado por los terroristas el primer día de la ofensiva gala en Mali. En Gao, otro feudo yihadista, según el ministro de Defensa francés, Jean-Yves Le Drian, los grupos terroristas “sufrieron la destrucción de numerosos medios móviles y bases logísticas”. Así las cosas, importantes contingentes de militares africanos de Níger y Chad, unos 2.000 soldados “fuertemente armados”, se dirigen a la zona de conflicto para ayudar a sus colegas franceses y malienses y hacer frente a los yihadistas, según fuentes nigerianas.