El pueblo amazigh tiene que seguir luchando para conseguir su pleno reconocimiento

Rachid Raha

El dirigente berberista marroquí Rachid Raha plantea en este artículo que los amazigh tienen que seguir luchando por el pleno reconocimiento de su identidad. En la foto, una manifestación amazigh en Marruecos

El pasado 13 de enero los amazigh de Marruecos y África del Norte celebraron el nacimiento de su calendario  solar, que vio el día 950 años antes del nacimiento de Jesucristo. Fue a raíz de una batalla llevada a cabo por los bereberes en Egipto contra el faraón de la 21 dinastía. Hoy, por desgracia, en Egipto, sobre una población de unos 80 millones de habitantes quedan entre 5.000 y 10.000 amazigh en este país. En fin, como he dicho, el movimiento amazigh festeja su calendario en familia y también en actos públicos, y quiero recordar que nuestro calendario solar es anterior al calendario cristiano y musulmán. En Marruecos, pero también en Argelia, en Túnez, en Libia y entre la diáspora amazigh europea se celebra este acontecimiento histórico. En Marruecos, estamos luchando para que el 13 de enero sea un día festivo oficial. Para nosotros los amazigh el 13 de enero es también un día de reivindicación. En este sentido, la Asamblea Mundial Amazigh (AMA) quiere aprovechar ese acontecimiento para exponer los problemas de los bereberes en África del Norte, denunciar las violaciones constantes de sus derechos humanos y plantear una serie de reivindicaciones políticas y culturales. En el caso de Marruecos, lamentamos profundamente que el Gobierno del islamista Abdelilah Benkirane no haya respondido positivamente a nuestras peticiones sobre el calendario solar amazigh y la declaración  del 13 de enero como día festivo oficial. Tampoco es de extrañar por parte de un Gobierno que ha demostrado mala voluntad política sobre la realidad bereber de Marruecos y no está dispuesto a llegar a un compromiso con el movimiento amazigh.

Esta falta de voluntad política se manifiesta en muchos terrenos. Por ejemplo, los nombres amazigh para los niños siguen estando prohibidos. Se ha retrasado la aprobación de la ley sobre la integración de la lengua tamazight en la Administración pública, a pesar de que la nueva Constitución reconoció hace más de un año a esta lengua como idioma oficial de Marruecos junto al árabe. Se expropian las tierras de los bereberes bajo cualquier pretexto y nuestras riquezas minerales, forestales y de todo tipo están saqueadas por el poder. Amplias zonas berberófonas del país están contaminadas y el Estado no hace nada para solucionar este problema. Tampoco ha sido capaz de impulsar un desarrollo económico y social en las regiones berberófonas más empobrecidas de Marruecos. En vez de responder a las necesidades de la población con planes de desarrollo económico y social, el Estado, a través del Ministerio del Interior, utiliza la represión y la intimidación contra el movimiento amazigh y ni siquiera facilita las tareas humanitarias que llevan a cabo ONG en zonas golpeadas por la miseria, el hambre y el aislamiento, como en Anfgou y Azilal. El Ministerio de Justicia, dirigido por el islamista Mustafá Ramid, también discrimina a los bereberes detenidos por motivos políticos y sociales y pone todo su empeño en ocuparse de los presos salafistas.

Hemos criticado muchas veces esta falta de voluntad política por parte del Gobierno de Benkirane respecto de la realidad amazigh de Marruecos. Las autoridades hicieron retirar de un campo de fútbol en Safi un retrato de Abdelkrim, que para los bereberes de Marruecos y del norte de África es una figura política muy importante. En la ciudad sureña de Tata, las autoridades han retirado de una estatua en una plaza pública una letra que en tifinagh (alfabeto bereber) significa libertad. Esto demuestra la falta de sensibilidad y voluntad política de los gobernantes marroquíes respecto de la realidad amazigh. Así las cosas, desde la AMA queremos hacer un llamamiento a los ciudadanos bereberes de Marruecos para que sigan luchando a favor del pleno reconocimiento de su lengua, su cultura y su identidad por parte de las autoridades.  Hemos logrado algunas victorias estos últimos años, pero aún nos queda mucho por conseguir. El objetivo no es otro que el pleno reconocimiento como pueblo amazigh.