La oposición egipcia se moviliza en la calle para conmemorar el ‘Viernes de la Ira’

Mohamed Mestiri-Túnez

La oposición egipcia al presidente Mohamed Mursi sigue en la calle. Rechaza el diálogo ofrecido por el presidente y pide la formación de un gobierno de unidad nacional

La oposición egipcia volvió ayer a salir a la calle después de que al menos 56 personas fallecieran el pasado fin de semana en diversos disturbios entre manifestantes y fuerzas de seguridad en ciudades como Port Said y Suez. La oposición convocó protestas para conmemorar el ‘Viernes de la Ira’ de comienzos de 2011, una de las movilizaciones clave en la revuelta que acabó días después con el régimen dictatorial de Hosni Mubarak. El denominado ‘Viernes de la Ira’ fue el el 28 de enero de 2011, cuando miles de manifestantes se enfrentaron a las fuerzas de seguridad y lograron que el régimen ordenara su repliegue. Esta victoria permitió que los manifestantes se asentaran en la emblemática Plaza Tahrir de El Cairo. En El Cairo, miles de personas participaron en una marcha. La policía utilizó gases lacrimógeno para dispersar a los participantes. Los enfrentamientos fueron especialmente duros en la Plaza Tahir. En Suez y otras ciudades también hubo protestas callejeras. Los grupos opositores al actual presidente islamista Mohamed Mursi plantearon las demandas vigentes en las últimas semanas: la renuncia del actual Gobierno, la derogación de la nueva Constitución aprobada en referéndum el pasado mes de diciembre, la formación de un ejecutivo de unidad nacional y el procesamiento del grupo islamista Hermanos Musulmanes y del jefe del Estado, por la muerte de manifestantes en las protestas con motivo del segundo aniversario de la revolución. Los disturbios en la conmemoración del aniversario de la revuelta contra Mubarak comenzaron el viernes pasado y siguieron su curso el fin de semana, tras la condena a muerte a 21 implicados en la masacre del Estadio de Port Said, en la que murieron 74 personas en enfrentamientos entre hinchas de equipos de fútbol. Además de los  47 muertos, los altercados se saldaron con más de medio millar de heridos. Ante esta situación de violencia y caos, Mursi declaró el estado de emergencia en las ciudades de Port Said, Suez e Ismailia, que estará vigente 30 días y que implica un toque de queda entre las 21.00 y las 6.00 horas.

Diálogo con la oposición
Mohamed Mursi, en un discurso a la nación egipcia, hizo un llamamiento a todas las fuerzas políticas, tanto a las que apoyen al Gobierno islamista como a las que se oponen, para que inicien un diálogo que saque al país del atolladero político, institucional y social en el que se encuentra. El Frente de Salvación Nacional, que agrupa a la mayoría de la oposición, rechazó la oferta de Mursi, porque está “vacía de contenido” y no es más que “pura fachada”. “Estamos totalmente de acuerdo en el seno del Frente. Hay que ir a las raíces del problema que vivimos y no a los síntomas”, señaló esta fuerza opositora.. El Frente de Salvación Nacional exigió a Mursi que asuma la responsabilidad de la violencia de los últimos días. Por su parte, el movimiento opositor Sabbahi (Corriente Popular) rechazó el diálogo “mientras siga corriendo la sangre y continúen los crímenes contra los manifestantes”. El movimiento Sabbahi reclamó “garantías” para que el diálogo sea “exitoso”y pidió al presidente Mursi que “presente soluciones políticas y no de seguridad” a la crisis egipcia. Así las cosas, el Gobierno egipcio aprobó un proyecto de ley que autoriza al jefe del Estado a desplegar el Ejército en las calles de las ciudades para que mantenga el orden público, junto con la Policía, en caso de disturbios. El proyecto de ley tiene que ser ratificado por el Senado dominado por los islamistas partidarios de Mursi. Una vez aprobada, la ley se aplicaría hasta que se celebren las próximas elecciones “y cada vez que el presidente de la República lo pida”, dijeron fuentes gubernamentales.