Polonia crece económicamente mientras Europa se hunde en la crisis y la recesión

P. Kowalski-Varsovia

Polonia sigue creciendo económicamente mientras la Unión Europea está en crisis y en recesión. En la foto, un centro comercial moderno en el centro de Varsovia, la capital del país

Polonia lleva años creciendo económicamente. Es el único país de la Unión Europea (UE) que no ha sufrido recesión. Desde que ingresó en el club comunitario, en 2004, Polonia ha experimentado un crecimiento económico considerable e importantes cambios sociales. En los cinco años de crisis, el PIB del país centroeuropeo ha crecido un 15,8%. Nadie hace unos pocos años, cuando Polonia se integró en la UE, hubiera vaticinado semejante cambio económico. Hace menos de una década el país no cumplía los criterios de convergencia económica del Tratado de Maastricht. Es uno de los motivos por los cuales no adoptó el euro. Ahora, la mayoría de la población mira con recelo a la moneda única y el Gobierno del liberal Donald Tusk no tiene prisa en abandonar el zloty, la divisa nacional. Los primeros embates de la crisis internacional apenas se hicieron sentir en Polonia. Después, cuando la recesión golpeó con dureza a los países de la UE y con especial saña a la zona euro, la modesta Polonia empezó a crecer vertiginosamente. Los economistas no se ponen de acuerdo sobre las razones del éxito polaco, pero coinciden en algunos elementos. Los gobernantes no han cometido graves errores en materia de endeudamiento público, como ocurrió en España en los años de bonanza. Tampoco ha pinchado ninguna burbuja. Además, Polonia es el país comunitario que más ayuda recibe de Bruselas para su desarrollo (37.000 millones de euros desde 2007) y las inversiones extranjeras desempeñan un papel determinante en el crecimiento. Todos estos elementos juegan a favor de Polonia. Pero también existen factores en su contra. El Gobierno no ha llevado a cabo las profundas reformas estructurales que el país necesita, los servicios públicos son deficientes y las infraestructuras están muy atrasadas, la corrupción es un grave problema, y a pesar del crecimiento el desempleo no ha dejado de aumentar y supera el 13% de la población activa.

A favor y en contra

Algunos expertos consideran que el hecho de que Polonia no haga parte de la zona euro le ha librado de tener que participar en los fondos de rescate para Grecia, Portugal e Irlanda. La apuesta por el consumo interno, de momento, también está jugando a favor de Polonia. Además, Varsovia pudo depreciar su moneda para venderla más barata a la  Europa en crisis. Según diversas estimaciones, un 78% de las exportaciones polacas tienen como destino la UE, de las cuales una cuarta parte se dirigen a la potente Alemania. Pero Polonia no vive aislada del mundo y la crisis empieza a salpicar a este país, que en 2012 solo creció un 2%. Para un país en proceso de transformación como Polonia es un crecimiento del PIB insuficiente. Los despidos en sectores como la banca y la automoción se han multiplicado y el pesimismo está avanzando en la sociedad, sobre todo entre los sectores de la población que no se han  beneficiado del crecimiento de los últimos años. En este contexto, el presidente polaco, el liberal Bronislaw Komorowski, declaró: “Polonia debe estar preparada para el euro y el Gobierno debe concentrarse en ello”. Algunos observadores políticos fijan la fecha del 1 de enero de 2016 para la entrada de Polonia en la zona euro.