¿Es Karpov un agente al servicio de intereses extranjeros?

Evgueni Medvédev-Moscú

Un grupo de diputados rusos acusa al ex ajedrecista campeón del mundo Anatoli Karpov (en la foto) de haber defendido en el Parlamento intereses privados de una multinacional japonesa

El gran maestro ruso del ajedrez, Anatoli Karpov, que es diputado de Rusia Unida, el partido del presidente Vladimir Putin, ha sido acusado por nueve parlamentarios de su país de ser un “agente extranjero” por sus supuestas conexiones con la empresa japonesa Japan Tobacco, la tercera multinacional tabaquera del planeta. En tiempos soviéticos, Karpov, tres veces campeón mundial de ajedrez, fue un hombre del régimen, y se enfrentó a Gari Kaspárov, un ajedrecista que supo marcar distancias son el sistema comunista. Los dos ajedrecistas no fueron amigos íntimos, pero tuvieron cierta amistad, y cuando Kaspárov fue encarcelado, Karpov le mostró su apoyo. Según medios rusos como Rusia Hoy y The Moscow Times, Karpov está acusado de haber infringido una ley sobre ONG aprobada el pasado 13 de junio por la Duma y promulgada después por Putin. Los parlamentarios que han denunciado al ajedrecista metido a político están convencidos de que actuó de forma irregular a favor de la citada multinacional japonesa. Por ello, han pedido que se abra una investigación. Karpov dirige una ONG, la Asociación Internacional de Fundaciones, que está financiada  por la empresa Japan Tobacco, según los diputados rusos. Estos parlamentarios aseguran que detectaron un comportamiento presuntamente irregular en Karpov cuando éste presentó enmiendas a la ley antitabaco que está debatiendo la Duma rusa y que prevé prohibir el consumo de tabaco en la mayoría de los lugares públicos y reducir la venta en los grandes almacenes.  Fue por este motivo que el pasado 18 de enero enviaron una carta al ministro de Justicia, Alexander Konovalov, denunciado a su colega parlamentario. La Ley de julio plantea  que las organizaciones que tengan financiación fuera de Rusia y algún tipo de actividad política serán calificadas como “agentes extranjeros”. Los críticos a la ley, como algunas organizaciones de derechos humanos, consideran  que lo que se pretende en realidad es desprestigiar la labor social de las ONG. Karpov negó las acusaciones y explicó que “introduje enmiendas, y si a alguien no le gustan, basta con no aprobarlas”. Señaló que “no entiendo a qué vienen todas estas acciones. Si no, mandemos también a todos los que hagan una enmienda estúpida al manicomio a que les echen un vistazo”.