Estados Unidos acuerda la legalización de 11 millones de inmigrantes indocumentados

Carlos Zamorano-México DF

El Senado de Estados Unidos ha llegado a un acuerdo para legalizar a más de 11 millones de inmigrantes que viven en este país en situación irregular. El presidente Barack Obama apoya la medida. En la foto, un grupo de inmigrantes se manifiestan a favor de sus derechos en una ciudad estadounidense

El Senado de Estados Unidos dio un gran paso al anunciar un pacto sobre una reforma legislativa que abre la puerta a la legalización de más de 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven y trabajan clandestinamente en este país. Fue una de las promesas electorales que hizo Barack Obama en campaña. El presidente estadounidense respaldó ayer plenamente este acuerdo y pidió al Congreso, dominado por los republicanos, que apoye la decisión del Senado.“A menos que ustedes sean indios-americanos, todos ustedes vienen de otro país”, recalcó Obama.  El presidente estadounidense destacó que “necesitamos que el Congreso actúe de una vez por todas para dar una solución ya a los inmigrantes indocumentados”. En caso contrario,  “si el Congreso no actúa pronto”,  advirtió el inquilino de la Casa Blanca de que “propondré una ley e insistiré en que la voten”. Para Oabama, “la razón por la que estoy aquí hoy es porque cada vez hay un mayor acuerdo para lograr una reforma del sistema de inmigración total”.  “El momento es ahora”,  aseguró el  mandatario, quien dijo con énfasis: “Tenemos a 11 millones de hombres y mujeres que han vivido en las sombras, quizás entraron ilegalmente, quizás se quedaron con un visado caducado, pero viven aquí y contribuyen con sus comunidades”. Agregó: “Todos los días intentan ganarse la vida y puede que trabajen con menos sueldo del que merecen. Y eso es malo para ellos, pero también para todos nosotros. Si de verdad estamos comprometidos con fortalecer la clase media, debemos aprobar esta reforma”. La iniciativa fue impulsada por ocho senadores influyentes, cuatro demócratas y cuatro republicanos. El Senado, que está controlado por los demócratas, consideró que Estados Unidos tiene que dar un paso de gigante para cambiar radicalmente la situación de la inmigración en este país y acabar con la precariedad en la que viven millones de familias en situación irregular. La derecha siempre fue reacia a un cambio en esta materia y hasta ahora el Partido Demócrata, a pesar de las presiones de su corriente más a la izquierda, nunca se había atrevido a abordar el problema. Si el pacto del Senado prospera, Estados Unidos habrá llevado a cabo una reforma profunda de su modelo migratorio. Chuk Schumer, uno de los autores de la propuesta, manifestó su satisfacción porque “por primera vez, hay más riesgos políticos en oponerse a la reforma migratoria que en apoyarla”. Por parte demócrata, además de Schumer, los otros senadores son Dick Durbin, número dos del partido en la Cámara alta; Bob Menéndez, cubano-estadounidense y presidente del comité de Relaciones Exteriores del Senado; y Michael Bennet, que preside el Comité de Campaña Senatorial Demócrata. En el bando republicano, se sitúan John McCain y Lindser Graham, que representan el ala moderada de la derecha, muy alejada de los extremistas del Tea Party. Los otros dos son Jeff Flake y el también cubano-estadounidense Marco Rubio, que itenta recuperar el voto latino para los conservadores. Según el acuerdo aprobado por los dos grandes partidos, los inmigrantes que residan de forma irregular en Estados Unidos y quieran legalizar su situación, tendrán que registrarse, demostrar que ya viven un tiempo en el país, pagar una multa, ponerse al día con los impuestos, estudiar inglés y el sistema político estadounidense  y someterse a varias entrevistas.

Tres niveles distintos

Las autoridades aplicarán tres niveles distintos a los inmigrantes clandestinos que quieran legalizarse. Una rápida dirigida a los jóvenes que vinieron con sus padres y que han crecido y estudiado en Estados Unidos. Un segundo nivel para los obreros agrícolas, y un tercero para el resto de los trabajadores extranjeros en situación irregular. El sistema migratorio en Estados Unidos seguirá siendo duro y las autoridades reforzarán la policía de las fronteras, a la que dotarán de nuevos equipos y tecnología punta  para cumplir más eficazmente con su función. Al mismo tiempo, se pondrá en marcha un nuevo método de seguimiento de los visados temporales para que las autoridades puedan asegurarse que nadie se queda posteriormente en el país de manera irregular. También se acelerará el proceso de deportación de los inmigrantes que tengan  antecedentes de delitos graves de carácter criminal. Lo que pretende el Senado es una modernización del sistema, porque como dijo McCain, “el actual statu quo es insostenible”.

Valoración positiva

Diversas organizaciones de defensa de los derechos de los inmigrantes recibieron positivamente el anuncio del acuerdo entre demócratas y republicanos.“Nos complace ver que los líderes políticos de ambos partidos dan prioridad a una reforma amplia, completa y de sentido común”, reconoció Ali Norani, presidente del Foro Nacional de Inmigración. “La comunidad hispana ha demostrado que es capaz de exigir responsabilidades a los políticos”, manifestó Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de la Raza. Gustavo Andrade, director de la ONG Casa de Maryland, también valoró positivamente el acuerdo. “Es un paso gigante para las comunidades de inmigrantes y le damos la bienvenida”, declaró la presidenta del Centro de Justicia Asiático-americano, Mee Moua. Los diversos grupos de inmigrantes  han convocado manifestaciones a favor de la reforma en todo el país el próximo 10 de abril, séptimo aniversario de las grandes concentraciones que en 2006 pidieron un cambio en la legislación vigente. El voto hispano (10% del censo electoral) es muy importante en Estados Unidos. En la última convocatoria, los hispanos acudieron en masa a las urnas y siete de cada 10 respaldaron a Barack Obama.