Fuerzas especiales tunecinas se despliegan en el Sáhara para hacer frente al terrorismo

Mohamed Mestiri-Túnez

El Ejército tunecino ha desplegado importantes fuerzas en el sur del país, cerca de la frontera con Argelia y Libia, para proteger las instalaciones petroleras y gasísticas ubicadas en la región

Un importante contingente de fuerzas especiales del Ejército tunecino se ha desplegado en el sur de Túnez, en una amplia región del Sáhara fronteriza con Argelia y Libia donde se encuentran ubicadas grandes instalaciones petroleras y gasísticas. Según fuentes tunecinas, la decisión es una operación militar que han tomado las autoridades como “medida de precaución” después de la toma de rehenes que llevó a cabo un grupo terrorista de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) en una planta de gas en In Amenas, en el Sáhara argelino. En  ese acto terrorista murieron 37 rehenes extranjeros y un argelino y 29 yihadistas fueron abatidos por las fuerzas de seguridad. La planta argelina de In Amenas se encuentra a unos 300 kilómetros del sur de Túnez. El despliegue de fuerzas especiales se inició el pasado fin de semana y se ha intensificado en los dos últimos días con el fin de “proteger las plantas de petróleo y gas que se encuentran en la región”, corroboró un portavoz militar. Túnez ha enviado al desierto tropas y material militar para reforzar los cuarteles que se encuentran cerca de Remada y Dehibia, una zona muy aislada y situada cerca de la frontera con Libia. Según la agencia de noticias tunecina TAP, una “fuente militar” reveló que las tropas especiales desplegarán “medidas de prevención frente a un ataque terrorista” contra las instalaciones industriales de la zona, “sobre todo las que están situadas en la frontera entre Túnez y Argelia”. De momento, el Ministerio de Defensa no ha confirmado o desmentido la noticia. Según las autoridades tunecinas, el desierto que divide a Libia, Túnez y Argelia se ha convertido es una zona muy importante para el tráfico de armas, que suelen acabar en manos de los grupos yihadistas que actúan en el norte de Mali y en estos momentos se encuentran combatiendo a fuerzas militares francesas y malienses.

Acuerdo de cooperación

Los tres países magrebíes firmaron a mediados de este mes de enero un acuerdo para reforzar los controles de las fronteras e intensificar la cooperación contra el tráfico de armas, de drogas y de personas y la lucha contra el terrorismo yihadista. Túnez está gobernando por tres partidos políticos y el más importante del actual Ejecutivo es la formación islamista Ennahda, que dirige Rachid Ghanuchi. A pesar de que los islamistas están en el poder, los grupos de salafistas combatientes, aunque son muy minoritarios, no han renunciado al terrorismo y algunos se enfrentan abiertamente al Estado. Libia es un país política e institucionalmente muy inestable donde los grupos armados herederos de la revolución que derrocó a Muamar Gadafi, entre los que se encuentran peligrosos salafistas, son muy activos en algunas zonas del país. El terrorismo yihadista también está presente en Argelia, aunque no con la misma intensidad que en los años noventa del siglo pasado. AQMI es el más activo, especialmente en el sur del país. En Argelia, el grupo petrolero público Sonatrach anunció ayer que tomará medidas para incrementar la seguridad de sus instalaciones, según dijo el director general, Abdelhamid Zerguine. “Vamos a llevar a cabo una evaluación en el seno de Sonatrach, que seguramente se efectuará en colaboración con los servicios de seguridad”, explicó Zerguine. Durante el conflicto armado de los años noventa, la empresa contató los servicios de guardias privados que aseguraban la vigilancia de las instalaciones industriales. El director general de Sonatrach informó de que el ataque terrorista que se llevó a cabo el pasado domingo contra un gasoducto en la región de Bouira (125 kilómetros al sur de Argel) no causó daños a las instalaciones.

Cadáveres en Alepo

Por otra parte, unos 80 cadáveres sin identificar fueron hallados este martes en el río Queiq, que atraviesa la ciudad siria de Alepo, en el norte del país, según informaron distintos grupos opositores y de defensa de los  derechos humanos. La Comisión General de la Revolución Siria afirmó en un comunicado que se encontraron más de 80 cadáveres. La mayoría de los muertos presentaban señales de tortura y tenían las manos atadas. Asimismo, los Comités de Coordinación Local también señalaron que se hallaron 80 cuerpos sin vida, mientras que el Observatorio Sirio de Derechos Humanos confirmó la presencia de 65, aunque no descartó que su número sea mayor.