La oposición egipcia acepta dialogar con Mursi después de haber rechazado esta opción

Mohamed Mestiri, Túnez

La oposición egipcia cambia de postura y acepta dialogar con el presidente y el Gobierno islamistas y el conjunto de las fuerzas políticas, para evitar que Egipto caiga en el caos. En la foto, unos manifestantes durante unos disturbios callejeros en las calles de El Cairo

La oposición egipcia al presidente islamista del país, Mohamed Mursi, y al Gobierno de la misma cuerda ideológica acepta dialogar con el poder. Mursi ofreció diálogo a todas las fuerzas políticas después de varios días de disturbios callejeros que han provocado la muerte de al menos 56 personas en ciudades como Suez y Port Said. El Frente de Salvación Nacional, que agrupa a la mayoría de la oposición, y otros grupos minoritarios rechazaron el diálogo, porque consideraron que es una trampa del poder, y pidieron al jefe del Estado que asuma su responsabilidad en las muertes de manifestantes de los últimos días. Dos personas murieron ayer en El Cairo en los enfrentamientos entre manifestantes y policías. Con Mursi de viaje oficial a Alemania, el Gobierno egipcio se reunió para analizar las graves tensiones políticas que vive el país del Nilo desde hace días. Mientras, la sombra del poder militar sigue planeando sobre la cabeza de los egipcios. El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y ministro de Defensa, Abdelfatah al Sisi, advirtió a islamistas y opositores que de continuar la violencia, el Estado egipcio podría entrar en crisis. Fue una clara advertencia del poder militar a los políticos de ambos bandos. En este contexto, el Frente de Salvación Nacional tuvo que hacer marcha atrás y uno de sus líderes, Mohamed el Baradei, pidió “una reunión inmediata” entre el presidente, los ministros de Defensa e Interior, la formación gobernante (el Partido de la Libertad y la Justicia, que es la cara institucional de los Hermanos Musulmanes), la corriente salafista que apoya al jefe del Estado y la oposición laica. El Baradei justificó su posición diciendo que hay que evitar que el frágil proceso democrático egipcio fracase. “Hay que adoptar medidas urgentes para poner fin a la violencia e iniciar un diálogo serio”, dijo El Baradei

Apoyo de Merkel
Entretanto, Mohamed Mursi llevó a cabo  una visita a Alemania en la que se reunió con la canciller Angela Merkel en busca de ayuda económica para Egipto. Antes de iniciar su viaje oficial,  Mursi cedió a los gobernadores de Ismailia, Suez y Port Said plenos poderes para  variar o incluso suspender el toque de queda decretado el domingo pasado para frenar los disturbios callejeros. Desde ese día, los habitantes  de estas tres provincias atravesadas por el Canal de Suez han desafiado la medida. Merkel  prometió a Mursi apoyo económico para la reconstrucción de Egipto, pero a cambio  le exigió la pacificación  del país y garantías de respeto a los derechos humanos y la democracia. La canciller alemana destacó la necesidad de que sea respetada la libertad religiosa, en clara alusión a la situación de discriminación y violencia que sufren los cristianos coptos. “En Egipto debe poderse vivir en libertad religiosa. El presidente egipcio me ha garantizado que está ganando espacio, tendrá un papel más importante que antes, pero es evidente que hay todavía mucho trabajo por hacer en ese sentido”, declaró Merkel. Mursi, por su parte, se comprometió a no instaurar un Estado “militar ni teocrático”. Egipto actuará “al lado de la comunidad internacional”, afirmó el jefe del Estado egipcio. Frente a Merkel, Mursi también reiteró su compromiso de respaldar un proceso de paz en Oriente Próximo  “que reconcilie a israelíes y palestinos” y aseguró no ser un enemigo de Israel. Merkel admitió  haber hablado con Mursi durante la reunión de unas polémicas declaraciones en las que el presidente de Egipto se refirió a los judíos como “chupadores de sangre” y “monos”. Mursi aclaró que sus palabras habían sido “sacadas de contexto”.