Rusia se desmarca del acuerdo con Estados Unidos para luchar contra el crimen organizado

Evgueni Medvédev-Moscú

Rusia rompe un acuerdo firmado con Estados Unidos para luchar contra el crimen organizado y el tráfico de drogas. En la foto, el presidente Vladimir Putin, hostil a Estados Unidos y Europa, visita un mercado en Moscú

Rusia está cada vez más alejada de Estados Unidos y Occidente, pero no se sabe bien hacia dónde va este inmenso país que tanto sufrió e hizo sufrir en el siglo XX. El primer ministro ruso, Dimitri Medvédev, firmó una disposición que da por acabado el acuerdo al que llegaron en el año 2002 Moscú y Washington en materia de lucha contra el crimen organizado y el tráfico de drogas. La decisión rusa es un paso más hacia el enfrentamiento político de Moscú con los que podrían ser sus mejores socios en el mundo: Estado Unidos y Europa. En la nota oficial que explica esta decisión, el Gobierno trata de convencer a los rusos de que el acuerdo que selló su país con Estados Unidos “no se corresponde con las realidades actuales y agotó su potencial”. El acuerdo permitía que Estados Unidos financiara  algunas medidas de Moscú contra el crimen organizado. Para Medvédev, que es la cara amable y moderna del poder, frente a Putin, que representa la dureza y la intransigencia,  esas ayudas “ya no son necesarias”. Es verdad que la situación del Estado ruso en 2013 es, en términos macroeconómicos, mejor que en 2002, pero cuesta creer que la razón esgrimida por el primer ministro sea la buena. Algunos observadores políticos piensan que el origen de la decisión está en el afán neonacionalista ruso del Kremlin, que no quiere ningún tipo de tutela exterior, y mucho menos si ésta viene de Estados Unidos. Una parte importante de la población que vivió con humillación la venta a Occidente y a los nuevos oligarcas rusos de los restos de  la disolución de la URSS, en los años noventa del siglo XX, apoya cualquier medida que huela a nacionalismo ruso imperial. El viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Riabkov, aseguró que la decisión   no tiene ninguna vinculación con “las actuales complicaciones  políticas” entre Moscú y Washington.

Deterioro diplomático
Desde que Vladimir Putin llegó a la presidencia de Rusia, en mayo de 2012, las relaciones diplomáticas entre su país y Estados Unidos se han deteriorado notablemente. Los puntos de fricción son múltiples: guerra de Siria, escudo antimisiles, leyes de adopción antiestadounidenses en Rusia, sanciones contra la delincuencia rusa y responsables de violaciones de derechos humanos en Estados Unidos… Para postres, Moscú quiere prohibir las importaciones de carne procedentes de Estados Unidos a partir del 11 de febrero por cuestiones de higiene alimentaria. Las dos superpotencias parecen haber vuelto a los años turbios de la Guerra Fría.