Los papeles de Bárcenas hunden a Rajoy en España e internacionalmente

Diego Sañudo-Madrid/

El caso de corrupción en el PP relacionado con el ex tesorero del partido Luis Bárcenas salpica al propio Mariano Rajoy (en la foto) y a otros dirigentes conservadores, y provoca una profunda indignación social y política en España

Mariano Rajoy utiliza la técnica que ha usado comúnmente durante toda la vida: negar todo a la mayor. El presidente del Gobierno español mantuvo este sábado una reunión con el comité ejecutivo del Partido Popular (PP) para abordar la crisis que ha causado la publicación de unos documentos que acreditan que el dirigente del PP y otros muchos altos cargos cobraron un sobresueldo no declarado obtenido de donaciones de empresarios, algunos de ellos inculpados en casos judiciales. Mariano Rajoy, en una declaración que no admitió preguntas, aseguró que es falso que él haya cobrado o distribuido pagos clandestinos y afirmó que “me comprometo personalmente y a todo el partido para desplegar en esta cuestión la máxima transparencia para que no quede la menor sombra de duda. … Me refiero a declaraciones de la renta y patrimonio y cuanto sea relevante a este respecto. La semana que viene las mías estarán disponibles” en la página web del Gobierno. Esta declaración estuvo precedida por una fuerte polémica entre los periodistas al saberse que el presidente del Gobierno no iba a permitir que los periodistas le hicieran preguntas tras su intervención, e incluyó la amenaza de no acudir a la convocatoria e incluso un tema propio en Internet que llegó a ser uno de los 10 más comentados. El objeto de la polémica son unos documentos que presuntamente pertenecen al antiguo tesorero del PP Luis Bárcenas y que mostrarían pagos ilegales con dinero procedente por empresas fundamentalmente del sector de la construcción entre los años 1990 y 2009. Medios de comunicación internacionales como ‘Financial Times’, ‘The Guardian’, ‘The Washington Post’ o ‘Le Monde’ han dado credibilidad a la información que ha aportado el periódico español El País y que ha provocado que la ciudadanía se indigne como nunca antes lo había hecho en un caso de corrupción. No obstante, Rajoy insistió: “Lo que de mí se dice y lo que a mí se atribuye es falso”. “Nunca he recibido ni he repartido dinero negro”, afirmó Rajoy a un público que no parece creerse lo que dice y que parece haberse prendido de indignación, con el caso que podría convertirse en la gota que colme el vaso. A la publicación de esta noticia surgieron en las redes sociales diversas iniciativas, como la de reunir un millón de firmas por medio de la plataforma change.org para solicitar la destitución de la cúpula del PP implicada en este nuevo escándalo de corrupción que salpicaría al propio Mariano Rajoy, de ser cierto. Este objetivo se ha logrado en menos de 48 horas. Por twitter se concretó una ola de manifestaciones que han cercado la sede del Partido Popular. Las calles están calientes, los ánimos de los ciudadanos crispados, y parece que cada vez hay más gusto por tomar las calles. Desde el Partido Socialista se ha pedido la dimisión de Mariano Rajoy. “Se ha convertido en un problema para España (…) No puede dirigir un país en un momento delicado como este, por eso pedimos su dimisión”, anunció el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. “Su permanencia al frente del Gobierno no va a permitir superar la crisis política, más bien al contrario, la va a agravar”. Este lunes Mariano Rajoy viaja a Berlín y a buen seguro tendrá que rendir cuentas ante Angela merkel. Allí sí habrá una rueda de prensa y se prevé que haya preguntas por lo que igual lo que no hizo en su país lo va a hacer en Alemania. Posteriormente Rajoy viajará a Bruselas donde a buen seguro que será otro de los temas que planeen sobre el presidente español.

 Participación por los suelos

Las encuestas dicen que si se celebraran ahora las elecciones el PP perdería más de 50 escaños, aunque seguiría siendo la fuerza más votada. La que sin duda ganaría sería la abstención. Se calcula que tan solo acudirían el 53% de los votantes a las urnas, la cifra más baja de la historia de la democracia. Como referencia en 2011 votó el 71,7% de los electores. El descontento se palpa, y se piden cambios, una ley de transparencia, reformas importantes, y un nuevo sistema ya que el bipartidismo actual que ha permitido que PSOE y PP se vayan turnando en la presidencia parece hacer aguas. Y es que, pese a que el PP ha perdido un apoyo importante, aparte de la abstención o la disminución de la participación, quienes obtienen esa pérdida de apoyo serían dos partidos minoritarios, UPyD especialmente e IU, alcanzando el primero un 13,6% de los votos, lo que casi triplicaría su resultado en las últimas elecciones generales, aunque sorprendentemente la actuación de los dirigentes de ambas fuerzas tampoco es aprobada. El PSOE no saca rédito y se mantiene como lo ha hecho desde las elecciones generales. Sigue como la segunda fuerza aunque ahora a escasa distancia del PP, a 0,6 puntos.