Mali se enfrenta al desafío de la reconciliación con el apoyo de Francia

Jean-Claude Dufour-París

Mali se enfrenta al difícil desafío de la reconciliación. El régimen de Bamako tiene el apoyo de Francia, pero hasta ahora no ha demostrado un gran aprecio por la democracia. En la foto, el presidente de Francia, François Hollande, durante su visita oficial a Mali

El conflicto de Mali no está resuelto. La intervención militar francesa ha significado un duro golpe a los grupos terroristas yihadistas que actúan en el norte de este país subsahariano, pero muchos problemas siguen pendientes de resolver. La pobreza, la corrupción, las divisiones étnicas y la ausencia de un Estado fuerte y de una democracia consolidada son algunos de estos problemas. El presidente francés, François Hollande, realizó una visita oficial a Mali para dar su apoyo político a las autoridades y favorecer el diálogo nacional. Pero algunos observadores se preguntan quiénes van a ser los protagonistas de este diálogo y no saben exactamente de qué podrían hablar los actores políticos que se sienten alrededor de una mesa. Hollande fue aclamado como un libertador, y el jefe del Estado de la antigua potencia colonial de Mali se comportó como un procónsul romano que visita un territorio bajo  su control. Hollande habló mucho de libertad, paz, democracia y reconciliación, pero no concretó sus propuestas, quizá porque Francia no puede decir abiertamente que guerrea en Mali para acabar con el terrorismo yihadista, pero también para controlar política y geoestratégicamente el país, que está enclavado en el turbulento Sahel. “Soy optimista, vamos a encontrar los mecanismos necesarios y un compromiso”, asegura un miembro del actual Gobierno de transición del presidente Dioncounda Traoré. Dicho ministro anuncia que pronto Bamako pondrá en marcha “una Comisión Nacional de Reconciliación”. Cabe preguntarse quién va a participar en esa comisión y si los salafistas combatientes, o al menos los islamistas menos violentos, así como los tuaregs independentistas del norte del país (el Azawad), también harán parte de dicho proceso. El presidente maliense declaró hace unos días que de todos los grupos armados que actúan en el norte de Mali el único que tiene capacidad para integrarse en la Comisión Nacional de Reconciliación es el independentista Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA). No todo el mundo piensa exactamente lo mismo en la cúpula del poder en Bamako, que tiene muy en cuenta lo que diga y haga París.

Falta de disposición

De momento, el MNLA, que tiene muchos enemigos en Bamako, no ha mostrado demasiado interés en ese diálogo, y tampoco ve con buenos ojos el intervencionismo político y militar francés en Mali, que recuerda los tiempos más rancio del colonialismo europeo en África. En Mali, mucha gente cree que el MNLA está en el origen de la crisis política y territorial que vive el país, por haber cogido las armas. La posición oficial del poder apoyado por Francia es que se tiene que dar un “primer paso para saber lo que quiere cada uno”.  Tiébilé Dramé, antiguo ministro y presidente de la organización Comité para Mali, defiende una solución negociada para acabar con el conflicto maliense, y cree que “el diálogo tiene que ser lo más amplio posible y tiene que ir más allá del MNLA”. “Hay que hablar con el conjunto de las comunidades del norte”, para que “encuentren su lugar en el desarrollo de este territorio y de sus relaciones con el sur del país”,  advierte el ex ministro. El MNLA no está dispuesto a renunciar a la independencia del Azawad. A lo sumo aceptaría  la celebración de una consulta de autodeterminación, pero siempre y cuando el objetivo independentista no esté amenazado.  Algunos sectores del poder estarían a favor de una descentralización del país que dé más prerrogativas a las poblaciones locales, pero las corrientes  más centralistas rechazan esta posibilidad y defienden que Bamako siga siendo el centro político neurálgico en Mali. Así las cosas, tras la visita del presidente Hollande a Tombuctú y Bamako, el Ejército galo efectuó en la noche del sábado al domingo “importantes ataques aéreos” en el norte de Mali, en zonas próximas a la frontera con Argelia, según  anunciaron fuentes del Estado Mayor. Estos bombardeos en el norte de Kidal y en la región de Tessalit, ciudad a 70 km de Argelia, se dirigían a “depósitos logísticos y centros de entrenamiento” de grupos yihadistas armados, según dijo el portavoz del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas francesas, el coronel Thierry Burkhard. “Treinta aparatos han estado implicados: cazabombarderos, aviones de abastecimiento y de reconocimiento”, explicó el coronel. Después de  la toma de Gao y Tombuctú los soldados galos recuperaron el control hace cinco días del aeropuerto de Kidal, ciudad en poder de los rebeldes tuaregs e islamistas disidentes que se presentan como “moderados”