Madrid pide reforzar la seguridad de la cooperación española en Tinduf

Dunia Benjadra

García-Margallo durante su viaje a Nuakchot, Mauritania

RABAT. Los cooperantes españoles en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf (en el desierto argelino) no están totalmente a salvo. Es al menos lo que considera el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, que dijo ayer que los riesgos para este colectivo “se han acentuado y agravado” por el conflicto en Malí.
García-Margallo hizo estas declaraciones en Mauritania, uno de los países a los que le ha llevado su última gira, que también tuvo escala en Níger y Malí. En Nuakchott, el ministro abordó la crisis de Malí con el Ejecutivo de la República Islámica, que ha acogido hasta febrero de este año a 64.805 malíes, según cifras aportadas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). El titular español de Exteriores, por otra parte, incidió en que hace tiempo ya que analiza con el Frente Polisario la necesidad de incrementar las medidas de seguridad en los campamentos, pero que aún no se ha materializado.
No hay que olvidar que en octubre de 2011 fueron secuestrados por un grupo de islamistas dos cooperantes españoles, Ainhoa Fernández y Enric Gonyalons, en los campamentos del exilio saharaui, y posteriormente fueron trasladados a Malí por sus captores. Fueron liberados en julio de 2012.
Por otra parte, García-Margallo dio las gracias también al presidente auritano, Mohamed Uld Abdelaziz, por la cooperación de Mauritania en 2010 para hacer efectiva la liberación de los tres cooperantes catalanes raptados en noviembre de 2009 en la carretera que une Nuadibú con Nuakchott, a 150 kilómetros de la capital, por mercenarios de Al Qaeda en el Magreb Islámico (Aqmi).
En este caso, también fueron recluidos en el desierto de Malí, que las organizaciones de radicales islamistas han convertido en su madriguera en los últimos años.