Las campanas de las iglesias católicas repican para despedir al Papa

Clara García

Benedicto XVI abandona hoy el Vaticano

Benedicto XVI fue elegido papa el 19 de abril de 2005 y hoy dejará de serlo. El papa abandona hoy el Vaticano y Roma para instalarse en una residencia situada a 30 kilómetros al sur de la capital, en Castel Gandolfo. El viaje en helicóptero con el sonido de las campanas repicando en Roma y en su destino. En toda Europa y en los países católicos del mundo, como Brasil, las catedrales más importantes sonaran hoy también.
El papa Ratzinger destacó que en estos ochos años vivió “momentos bellísimos de luz radiante en el camino de la Iglesia, junto a momentos en los que las nubes se condensaban en el cielo”.
El apartamento del papa en el Vaticano y el ascensor que conduce directamente al mismo será sellado estar tarde  cuando Benedicto XVI deje de ser pontífice, según el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi. Así lo prevé el Vaticano tras las muerte o renuncia del papa.
También hoy se despojará del anillo del Pescador, que simboliza el poder pontificio, que será machacado, según la  normativa vaticana, para evitar cualquier eventual falsificación de documentos pontificios.
 Asimismo, también quedará inutilizado el sello de plomo que usa el pontífice para estampar documentos importantes, entre ellos las bulas.
La residencia actual del papa debería también ser sellada, pero no se hará, según Lombardo, porque no guarda  documentos papales que exijan estar a recaudo.
Benedicto XVI permanecerá en Castel Gandolfo unos dos meses hasta que estén acabadas las obras de acondicionamiento del monasterio de clausura “Mater Ecclesia”, un edificio levantado en los jardines vaticanos, donde tiene previsto alojarse definitivamente. Así, vivirá a unos cientos de metros del Palacio Pontificio donde se alojará su sucesor.
Hoy ya se refirió a su sustituto cuando se despidió de 140 cardenales, que se acercaron al Vaticano para expresarle su gratitud por los ocho años de pontificado.
 “Entre vosotros, en el Colegio Cardenalicio, está el futuro papa, al que ya prometo mi respeto incondicional y obediencia”, afirmó Benedicto XVI.
También abogó para que el Colegio Cardenalicio sea “como una orquesta, en la que la diversidad pueda llevar a una armonía acorde”.
 
 “Permanezcamos unidos, queridos hermanos, en las plegarias y especialmente en la Eucaristía. Así servimos a la Iglesia y a toda la humanidad”, señaló el papa.