Habemus Papam argentino

Clara García

Francisco I lee su primera oración como papa desde el balcón del Vaticano.

Y por fin un papa que habla español. Es el papa número 266, es el primer papa latinoamericano, el primero de la compañía de Jesús, es Jorge Javier Bergoglio, quien desde la fumata blanca se ha convertido en Francisco I. Francisco I, quien apareció con una simple cruz como ornamento, debe su nombre a Francisco de Asís, el santo de los pobres. Y los medios argentinos lo destacan por su sencillez y austeridad. Crítico con la política que despilfarra sin motivo, que desprotege a los más necesitados y sobre todo con las injusticias sociales, Francisco I tiene sus ideas claras en cuanto a aborto y matrimonio homosexual, “hombre y mujer reciben el mandato de crecer, multiplicarse y dominar la tierra”. Escribió en una carta en 2010 dirigida a los cuatro monasterios de Buenos Aires.

Ciencia y religión de la mano

Es argentino, pero de origen italiano. Es papa, pero antes fue ingeniero, licenciado en Humanidades, Teología y Filosofía. Jorge Javier Bergoglio, de 76 años de edad, se licenció en ingeniería química primero, y luego, en 1958 se unió a la compañía de Jesús, para luego estudiar humanidades.
Su carrera hacia el vaticano comenzó en 1992, cuando Juan Pablo II lo nombró cardenal de Auca. En 1197 fue nombrado arzobispo Coadjutor de Buenos Aires, y en 1998 se convirtió en arzobispo de Buenos Aires. Y desde 2005 hasta 2011 fue presidente de la conferencia episcopal argentina.
Y aunque la opinión pública es, de momento favorable, al igual que Ratzinguer fue asociado con el nacismo, Bergoglio ha sido acusado por las Madres de la Plaza de Mayo, cuyos hijos desaparecieron, de haber apoyado la última dictadura militar.