Las marroquíes dicen basta a los matrimonios tras una violación

Ouissal el Hajoui

Una manifestación que solicita la derogación del artículo 475 a raíz del suicidio de Amina Filali.

Fue violada, señalada por su entorno y, si fuera poco, obligada por sus padres a que se casase con su violador para no perder su honor. Amina Filali, el 13 de marzo de 2012, decidió acabar con su vida. Ya no aguantaba convivir bajo el mismo techo que su marido, aquel quien un día la había violado. Y sobre todo, ya no aguantaba que la familia de éste la tachara de “sucia” porque no había llegado virgen al matrimonio.
Aquel 13 de marzo, nació Marcha de Mujeres, asociación amparada en los principios del movimiento Marcha de putas. Y nació para poner el grito en el cielo, las marroquíes ya no estaban dispuestas a tolerar la violencia en su contra, el acoso en la calle, ya no más violaciones lavadas con matrimonios. Y para todo ello, es fundamental erradicar el artículo 475. “No sólo es necesario eliminar dicho artículo, es aún más imprescindible saber de antemano qué va a sustituir a ese ley, y sobre todo quién va a elaborar dicha ley”, declara a Correo diplomático Ghizlane Karimallah, portavoz de la Asociación Marcha de Mujeres. “Pero sobre todo es primordial que la gente que vaya a aplicar dicha ley sea consciente del problema que tenemos hoy y quiera acabar con él. No queremos más leyes que se vulneren con un soborno”, comenta Najia Adib, de la Asociación No toques a mis niños. “¿Acaso la Mudawana no ha vetado el matrimonio con niñas? Y, por desgracia conozco diariamente casos de menores que se casan”, comenta por teléfono con rabia.
A día de hoy, la justicia marroquí contempla la posibilidad de que un violador no vaya a la cárcel si su víctima acepta casarse con él. Y no son pocas las mujeres, muchas de ellas menores de edad, que aceptan casarse con quien las ha violado y torturado. “No nos interesa la política, ni esperamos que la política se mueva a nuestro favor por sí sola. Queremos que la gente, y sobre todo, las mujeres se conciencien de lo importantes que son, de sus derechos y de los que no tienen que aceptar sólo para evitar las condenas sociales”, comenta Karimallah, quien considera que las marroquíes deben dejar de lado el miedo y la vergüenza. “Que los violadores vayan a la cárcel, sin más. Que ninguna mujer acepte casarse con un criminal”, añade.

Las menores son desprotegidas por sus padres

Najia Adib, quien había estado al lado de la familia de Amina Filali desde el principio para evitar la desgracia que finalmente ocurrió, tiene como misión principal ayudar a los padres de las menores que son acosadas, maltratadas o violadas. “Vergüenza es lo que sienten muchas familias cuando sus hijas son víctimas de violaciones. Lo suelen callar, no buscan ayuda. Y en el peor de los casos, acaban casando a niñas de hasta 13 años con hombres que no tienen ningún tipo de escrúpulos”, lamenta Adib.
Cuenta Najia que Amina Filali, después de casarse con su agresor, ha huido en reiteradas ocasiones de la casa de su marido a la de sus padres en busca de ayuda, “pero siempre le pedían que aguantara y que volviera a su casa para mantener su honor como mujer”. Según Najia, que sigue en contacto con los padres de Amina, cuenta que ahora están muy arrepentidos de no haber hecho nada por su hija. “Por desgracia son muchas las familias que después del suicidio de Amina han decidido dejar de lado los estereotipos”, comenta.

Aumenta la violencia contra las mujeres

La ministra de la familia, la mujer y asuntos sociales, Bassima el Hakaoui, ha lamentado que el número de mujeres maltratadas haya aumentado en un 62,8%. Bassima el Hakaoui, muy criticada por las asociaciones feministas por sus políticas conservadoras, ha puesto en marcha una comisión científica para que se analice el por qué de este problema, y sobre todo intentar eliminarlo. “Una comisión científica que no cuenta con nuestra ayuda, que sabemos mucho del tema, que hemos tratado con esas mujeres, es inútil. Hay que empezar por criminalizar a los acosadores como pretendía hacer la ex ministra Nouzha Skalli, ese es el primer paso”, critica Karimallah.