Marruecos acerca la sanidad a los pobres

Ouissal el Hajoui

Los medicamentos en Marruecos son muy caros, los marroquíes se quejan y el ministerio de Sanidad estudia bajar los precios.

Hace un año el ministerio marroquí de Sanidad dio el pistoletazo de salida a un nuevo programa dirigido a las capas sociales más pobres del reino. El objetivo de RAMED, es garantizar la asistencia médica a toda la población marroquí y erradicar de esta forma la marginación de los más pobres de dicha asistencia. Y las cifras han sido favorables. Durante un año se han beneficiado de este régimen más de cinco millones de marroquíes de los más de ocho millones que viven sumergidos en la pobreza.
“Hemos destinado 2.370 millones de dírhams. De los cuáles se ha desviado el 62 por ciento de los mismos a medicamentos, el 24 por ciento a enfermedades crónicas y el 14 por ciento restante a gastos de hospitalización”, ha declarado Houssaine Louardi, ministro marroquí de Sanidad. Asimismo ha destacado que se han atendido a 4.285 personas que sufren insuficiencia renal, 145.000 pacientes recibieron sesiones de hemodiálisis y se han efectuado 7.794 operaciones quirúrgicas.

Los precios de un medicamento superan algunos salarios

Sanidad es consciente de que los precios de los medicamentos en Marruecos son muy elevados, y que los marroquíes no cesan de quejarse, sobre todo los más pobres. Es por ello por lo que se ha puesto como meta disminuir los precios de los mismos e incluso otorgarlos gratuitamente.
“Mi madre padece párkinson, el médico le ha recetado un medicamento que tiene que tomar de por vida y es muy caro. Gracias a dios un amigo nos ha aconsejado comprar la misma medicina en España que cuesta a mitad de precio”, comenta Ahmed, quien va cada tres meses a Ceuta a comprar dicho medicamento. “Tengo colesterol, me han recetado un medicamento que en Marruecos me cuesta 350 dhs, y en Francia lo he encontrado por cuatro euros. No entiendo cómo en un país menos rico algo tan necesario como la medicina es tan cara”, cuenta Fatma. Esta mujer se encontraba en las puertas de la clínica de Agdal en Rabat, cuando se disponía a hacer unos análisis de sangre, que le cuestan 3.000 dhs. “Me han prestado el dinero para hacerme estos análisis, porque gano 2.000 dhs mensuales”, lamenta Fadma, quien trabaja como asistenta del hogar.
Evitar que los marroquíes vayan a comprar medicamentos al extranjero o que haya gente cuyas necesidades en sanidad superen con creces sus salarios es el objetivo del ministerio de Sanidad. Asimismo, pretendemos “proporcionar apoyo a los centros médicos, el fortalecimiento de la asistencia hospitalaria, especialmente en los servicios de maternidad, emergencia, salud mental y prevención de enfermedades crónicas”, ha agregado Louardi.