La economía y el comercio por encima de la inmigración

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Sonia Moreno :

Miembros de Salvamento Marítimo rescatan a inmigrantes subsaharianos al volcar un patera en aguas del Estrecho de Gibraltar, a unas cinco millas al norte de Tánger.

Setenta inmigrantes subsaharianos han sido rescatados en aguas del Estrecho de Gibraltar solo desde el pasado lunes. Barcos pesqueros avisan a Salvamento Marítimo que lleva a cabo los rescates y en otros casos son rescatados nada más
salir por las patrulleras marroquíes. Estas operaciones se han incrementado considerablemente desde finales del verano pasado.
Sin embargo, Marruecos y España pasan de puntillas sobre los problemas de inmigración que existen entre África y Europa, y en los que estos dos países tienen la puerta de entrada y de salida de dos mundos muy diferentes, el del capitalismo y el de la desesperación.
Los países vecinos están interesados en seguir fortaleciendo sus lazos comerciales y económicos a toda costa, y si para ello hay que mirar para otro lado, se mira.
Aunque parece difícil pasar por alto a 3.300 personas que cruzaron el Estrecho en 2012. Solamente en marzo se recuperaron dos cadáveres y se dieron por desaparecieron otros dos inmigrantes.
Este mes la ONG Médicos sin Fronteras (MSF) presentó un informe sobre la situación de los subsaharianos conjuntamente en Rabat y Madrid. Al día siguiente, el Ministerio de Asuntos Exteriores llamaba al Embajador de España en Rabat, Alberto Navarro, para pedirle cuentas sobre el incidente del choque de una patera con una embarcación de la Guardia Civil en aguas de Lanzarote el pasado 13 de diciembre.
Este desagradable suceso ya se había discutido el 16 de enero en el Parlamento marroquí, donde el Gobierno, en palabras de Abdelatif Maaazouz -encargado de los marroquíes en el extranjero- el naufragio fue un “accidente”. Sin embargo, la publicación de un vídeo en la radio española Cadena Ser donde se veía como la Guardia Civil española chocaba con la patera, con la muerte de un marroquí y la desaparición de otros seis, abrió el debate en los medios de comunicación marroquíes y el Gobierno tuvo que volver a poner el tema sobre la mesa.
Los ministros de Interior de ambos países hablaron por teléfono, al día siguiente Navarro se reunió en el ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos, donde presentó el informe de la Guardia Civil, la sentencia de la jueza de Arrecife y la comparecencia del ministro de Interior en el Congreso en la comisión de Interior. En palabras de Navarro todo sucedió con “transparencia absoluta”.
Precisamente, la polémica surgió un día después de que MSF, que cierra su sede en Marruecos, presentara un informe que deja en una mala posición a las fuerzas de seguridad del Estado alauí, así como a la Guardia Civil española. Según este documento, un 63% de las personas entrevistadas afirmaba haber sufrido violencia en Marruecos. Según la encuesta, los autores más frecuentes de actos de violencia “son las Fuerzas de Seguridad marroquíes (en un 64% de las respuestas), los delincuentes marroquíes (un 21%) y la Guardia Civil española (un 7%)”.
La colaboración entre ambos países en temas de inmigración data de más de diez años con la Guardia Civil y la Gendarmería Real controlando el espacio aéreo, marítimo y terrestre, además desde hace un año existen las comisarias conjuntas en Tánger. Por eso, cuando Exteriores exige información y aclaraciones, el embajador va y las da. Estas reuniones institucionales nada cambian, en las aguas del Estrecho los subsaharianos principalmente se juegan la vida todos los días.