DÍA DE LA TIERRA EN PALESTINA

Eugenio García Gascón :

Cientos de personas celebran el aniversario del Día de la Tierra, una marcha anual que recuerda la muerte de seis manifestantes a manos de la policía israelí en 1976 durante una protesta.

En el Día de la Tierra que conmemoran los palestinos a finales de marzo desde hace 37 años, se recuerda la desposesión y la usurpación de sus derechos básicos sobre Palestina, tanto dentro de Israel como en los territorios ocupados, una usurpación que sigue adelante con paso firme año a año, mes a mes y día a día sin que la comunidad internacional haga nada para remediar la injusticia.
La jornada se ha celebrado este año pocos días después del viaje que el presidente Barack Obama realizó a la región a mediados de marzo. El motivo de esta gira inédita fue acallar las voces que en Estados Unidos han criticado al presidente americano por no visitar Israel durante su primer mandato. El poder del lobby judío, o israelí, como ahora prefieren llamarlo equívocamente, ha ido creciendo con el tiempo y es capaz de enviar a Obama a Israel o al fin del mundo si es necesario para congraciarse con el propio lobby, en primer lugar, y con los israelíes judíos al mismo tiempo.
Ciertamente Obama también se reunió en Ramala con el presidente Mahmud Abbas, pero durante los tres días que estuvo aquí dejó claro que el esperanzador discurso que pronunció en la Universidad de El Cairo justo después de su primera entrada en la Casa Blanca, hace ya cuatro años, es papel mojado, al menos en lo tocante a los palestinos.
Obama ha encomendado a John Kerry el enquistado conflicto. El secretario de Estado tiene el encargo de visitar la zona varias veces antes de presentar una nueva iniciativa, la enésima, en los próximos meses, aunque sus gestiones no despiertan demasiado entusiasmo en ninguna parte. El anterior enviado de Obama, el senador George Mitchell, que llevó la paz a Irlanda del norte, dimitió cuando vio que en Israel no le daban ningún crédito y que los israelíes no tenían ninguna intención de retirarse de los territorios ocupados.
Existen más de una decena de apartados de los acuerdos firmados con los palestinos que los israelíes no han cumplido, y nada indica que la actitud del primer ministro Binyamin Netanyahu vaya a cambiar de la noche a la mañana en la legislatura que ahora comienza.
Al contrario, la expansión colonial sigue su curso a toda máquina y la vulneración de la legislación internacional es evidente a diario mientras Estados Unidos y la Unión Europea permanecen con los brazos cruzados.
Si Kerry fracasa en el intento, como todo parece indicar, Abbas ya no tendrá ningún motivo para continuar en el cargo. El pesimismo es moneda corriente en las filas palestinas, especialmente en el entorno de Abbas, y está más que justificado. El propio Abbas ha amenazado en varias ocasiones con dimitir y “entregar las llaves” a Israel para que se haga cargo de la administración de Palestina, como es su obligación conforme a las leyes internacionales. En este escenario, la dimisión de Abbas sería la decisión más honorable que puede tomar un presidente que ha acabado con la resistencia armada sin conseguir nada a cambio.