François Hollande, en Marruecos

Clara García :

El Rey de Marruecos, Mohamed VI, recibe hoy en Casablanca al presidente de Francia, François Hollande.

El despliegue policial y los dispositivos de seguridad en Rabat, capital de Marruecos, a lo largo de esta semana ya insinuaban el viaje del presidente de Francia, François Hollande a Marruecos.
Una visita importante por los lazos económicos entre ambos países. Francia es el segundo socio comercial del país después de España y principal inversor (760 millones de euros en 2011).
El presidente permanecerá dos días en Marruecos, entre Casablanca y Rabat, capitales económica y administrativa respectivamente, acompañado por una gran delegación francesa: nueve ministros -entre ellos, el ministro de Exteriores, Laurent Fabius, y la ministra del Derecho de las Mujeres y portavoz del Gobierno, Najt Vallaud Belkacem-, sesenta empresarios, parlamentarios e intelectuales.
Hollande pronunciará un discurso en las dos cámaras del Parlamento. La expectativa de escuchar al presidente galo es grande, sobre todo después de que hace tres meses haya realizado su primer viaje de Estado a Argelia, con quien Marruecos mantiene una polémica respecto al Sáhara.
Mohamed VI recibe hoy al presidente en Casablanca, donde firmarán varios acuerdos e inaugurará una estación de tratamiento de aguas. Esta misma noche se celebrará una cena oficial en honor de toda la delegación francesa en el palacio real de Casablanca.
Mañana visitará la Universidad Internacional de Rabat (UIR), en cuya creación en 2010 participó el anterior presidente, Nicolas Sarkozy.
Precisamente el francés sigue siendo la lengua en las universidades, encuentros intelectuales y en los negocios internacionales. Además, Marruecos acoge aproximadamente a 44.000 franceses y a alrededor de 750 filiales de empresas francesas. A su vez, en Francia residen 1,3 millones de marroquíes, la principal colonia marroquí en el extranjero.
Por su parte, las asociaciones de derechos humanos también esperan con interés la visita de Hollande para denunciar algunos aspectos sociales, como la falta de libertad de expresión, los derechos de los menores que trabajan, las denuncias por tortura en las cárceles, etc.