Francia se interesa por los estudiantes marroquíes

Ouissal el Hajoui :

El presidente francés, François Hollande, observa la maqueta de la Universidad Internacional de Rabat (UIR), situada en la entrada de su edificio principal.

Jóvenes, universitarios y con mucho dinero que invertir en otros países. En tiempo de crisis los estudiantes marroquíes son un manjar para países como Francia o España. Son inmigrantes, pero más allá de beber del Estado, invierten una importante suma de dinero al año. Los estudiantes marroquíes, aquellos cuyas familias pagan los estudios de sus hijos en el extranjero, prefieren estudiar fuera de Marruecos. Y aunque España se había convertido en la moda entre los universitarios, la profunda crisis que azota al país vecino ha hecho que los jóvenes cambien de destino. Y François Hollande, presidente de Francia, no va a perder la oportunidad que se le presenta. En su visita al reino, ha hecho un llamamiento a los estudiantes marroquíes: Estudiar en Francia, a partir de ahora, será mucho más fácil.
“Francia no meterá más trabas a los estudiantes y profesores e investigadores marroquíes que quieran seguir sus estudios en Francia o efectuar un periodo de prácticas en las instituciones francesas”, ha declarado Hollande en la Universidad Internacional de Rabat (UIR). Francia no sólo agilizará los trámites para obtener un visado de estudiante, también suspenderá la patrulla que impide a los estudiantes marroquíes trabajar en Francia. “De ahora en adelante, mi país fomentará el visado de corta duración a los estudiantes marroquíes para permitirles transmitir la experiencia que aprendieron en Francia a su país de origen”, les dijo a los alumnos de una de las universidades más prestigiosas de Marruecos.
“Hasta el momento tener un visado para ir a estudiar a Francia exige llevar a cabo unos trámites burocráticos de varios meses de duración”, comenta Anouar, estudiante de la UIR, quien intentó hacer sus estudios universitarios en Francia, pero que ante los obstáculos decidió estudiar en Marruecos. “Si veo que esta reforma se materializa iré a hacer un máster a Francia. Hay que reconocer que estudiar en Francia da mucho prestigio y es una garantía para encontrar un buen trabajo”, añadió. Por su parte, Miriam, quien ha cursado sus estudios secundarios en el Instituto Español de Rabat, ha decidido eseguir sus estudios universitarios en Rabat ,con el fin de perfeccionar el francés, y acabarlos en Francia, “con un poco de suerte puedo encontrar un buen trabajo en Francia. Los alumnos marroquíes tenemos un valor añadido, el árabe”.

Importación de dinero, exportación de cerebros
Más de 1.500 euros mensuales tienen que enviar las familias de estos jóvenes estudiantes a las cuentas bancarias francesas de sus hijos. Un dinero que los universitarios distribuyen entre pago de alquiler, matrícula, libros y comida. Además de los billetes de avión entre las principales ciudades marroquíes y las francesas. “Queremos que los marroquíes adquieran la experiencia francesa y la lleven a Marruecos, para así ayudar al país a un mayor desarrollo”, destacó el presidente francés. “Las grandes empresas marroquíes priorizan los currículo de los estudiantes llegados de Francia. Por su parte, en Marruecos se cree que la educación francesa está por encima de la marroquí y de otras muchas europeas”, agrega Hatim, compañero de Miriam.