El neoliberalismo despide a Tatcher, la mejor de sus embajadoras

Clara García :

La ex primera ministra británica conservadora, Margaret Thatcher, murió el lunes a los 87 años.

No era de hierro, y aunque aguantó durante diez años una enfermedad, Margaret Tatcher ha fallecido a los 86 años de edad en Londres como consecuencia de un derrame cerebral. Y no ha tenido que esperar a su muerte para pasar a la historia, ya lo hizo en vida por ser la primera mujer en alcanzar el título de primera ministra británica, un cargo en el que permaneció entre 1979 y 1990, y por haber llevado, en plena guerra fría, el neoliberalismo a su estado más salvaje. onservadora en su vida privada y pública, Margaret Tatcher proviene de una familia humilde, y tras un duro trabajo llegó a gobernar Gran Bretaña. Precisamente esta es la filosofía de vida que quería transmitir a todos los ingleses, duro trabajo personal, es lo único que dará lugar a una buena recompensa, y dejar de lado la caridad del Estado.
La Dama de Hierro llegó a Londres en una situación social y económica difícil. Enseguida puso sobre la mesa las políticas económicas más liberales. Se hizo con los sindicatos, privatizó empresas públicas, exigió a los obreros máxima rentabilidad, les quitó su capacidad de movilización social, su poder político y económico, y les prometió recibir a la par que daban, llevó el “a cada cuál según sus capacidades” a su extremo. Sus admiradores la recuerdan como la mujer que consiguió reducir los impuestos a mínimos históricos, que hizo más fácil el acceso a créditos y a viviendas. Controló la inflación, pero se le escapó de las manos el paro.
Enemiga declarada de la Unión Soviética, no quedó disgustada con las políticas de Mijail Gorbachov, a quien se acercó en 1984 para estrechar lazos entre Rusia y Gran Bretaña. Ese mismo año, sufrió un atentado por parte del IRA, como consecuencia de la brutal lucha que emprendió contra el grupo independentista. Entre sus principales logros a nivel internacional, cabe destacar la conquista de las Islas Malvinas, tras derrotar a Argentina.
En 2002 empezó a sufrir diversos accidentes cerebrovasculares, hecho que la obligó a alejarse de la vida política. En 2008 su familia había declarado que la Dama de Hierro padecía Alzheimer, y el pasado 8 de abril murió de infarto cerebral en una habitación del hotel Ritz de Londres.