La Casa Real Marroquí contra bloqueo de Kafalas

Ouissal El Hajoui :

La kafala es una medida de protección de menores característica de los países de inspiración coránica.

Hace un año 58 familias españolas vieron paralizados los procesos para kafalar (tutela) a niños marroquíes. Nunca fue fácil para un extranjero kafalar a un niño marroquí, pero con la llegada del Gobierno islamista de Abdelillah Benkirán, prácticamente se ha hecho imposible.
Mustafá Ramid, ministro de Justicia, no ve con buenos ojos que niños marroquíes sean llevados a España, donde pueden perder su nacionalidad, y lo peor, su religión. Así se lo ha hecho saber a los jueces y han paralizado el proceso de las kafalas desde hace un año.
“He estado yendo a Marruecos todos los meses para ver a Omar, lo he cuidado, le he hecho sentir que soy su madre, y yo lo siento mi hijo. Es injusto que alarguen más la espera y mis ansias de tenerlo en casa”, cuenta Carla, madrileña que lleva dos años intentando kafalar al pequeño Omar. Omar fue abandonado por su madre nada más nacer, enseguida lo acogió el orfanato Lalla Meriem de Rabat, y fue ahí donde Carla lo conoció.
En Marruecos no se concibe la adopción, solo cabe la kafala, lo más parecido a la tutela dativa. “Es mucho más fácil adoptar a un niño en otros países, pero he pensado en Marruecos porque está cerca de España, porque españoles y marroquíes somos parecidos en cuanto a físico, cultura y costumbres. No es lo mismo que adoptar a un niño chino o ruso”, explica Carla. Para poder iniciar el proceso de “adopción”, Carla ha tenido antes que convertirse al islam, entre otras muchas cosas. Y precisamente la religión es lo que hace a los más conservadores rechazar las kafalas por parte de extranjeros.
Las familias españolas afectadas por la medida adoptada por Ramid han hecho llegar su preocupación y malestar a Omar Azziman, consejero real, quien no ha tardado en pedir, en nombre de la Corona, explicaciones al cuerpo judicial del por qué de más de un año de paralización. Ante la presión, Ramid ha aceptado reanudar el proceso a condición de crear una comisión hispano-marroquí mediante la cual se controle que el niño dado en kafala permanezca siempre marroquí y musulmán, y crezca en un entorno que le transmitan los valores islámicos. “Espero que nos recompensen por el tiempo perdido. Deberían pensar también en el bien del niño, en la mejora de su nivel de vida y en darle la oportunidad de vivir en un entorno familiar”, subraya Carla.