La corrupción desprestigia a los políticos franceses

Clara García :

El exministro de Presupuesto francés, Jérôme Cahuzac.

El 55% de los franceses cree que la clase política gala es corrupta. Y esta semana no han tenido más que razones para reafirmarse en esta valoración. El exministro francés de presupuesto, Jérôme Cahuzac, ha sido imputado por un presunto fraude fiscal. Y además, el exministro, pese al escándalo público por haber ocultado al fisco una cuenta bancaria con 600.000 euros en Suiza, pretende volver a su escaño. “Sería una afrenta al honor de la República y al honor del propio exmiembro de su Gobierno, si es que le queda”, ha declarado Jean-Marc Ayrault, primer ministro francés.
Ante el escándalo levantado estos días en Francia, François Hollande ha sido tajante con la corrupción, a partir de ahora se llevará a cabo una política de transparencia entre toda la clase política. “El exministro aún no le ha dicho si renuncia a la indemnización que le corresponde por haber abandonado el Gobierno”, ha comentado Aurault. “Es un engaño enorme. Cuando fue nombrado parecía la persona más idónea para desempeñar su ministerio, le mintiera tanto a él como primer ministro como al presidente Hollande y a los franceses”, añadió el primer ministro.
El sondeo realizado a los franceses, después de saberse este escándalo, revela que el 76% de los mismos no confía en la clase política, de estos el 39% no confía en absoluto. Tan sólo el 18% continúa confiando en los políticos, y el 3% lo hace plenamente. Asimismo, el sondeo elaborado por el instituto CSA entre el 9 y 10 de abril, destaca además que un 73% de los franceses no apoya la política de François Hollande, y un 76% no está conforme con el primer ministro.

La corrupción también afecta a Alemania
El ex presidente alemán Christian Wulff ha sido acusado por la fiscalía por dejarse sobornar y David Groenewold, productor de cine, ha sido acusado de soborno. Según la fiscalía Groenewold asumió para Wulff y su familia 510 euros en gastos de hotel y canguro, alrededor de 210 euros por una cena, así como 3.209 euros por la visita de los Wulff y otros siete huéspedes a una carpa de la Oktoberfest según la acusación. El 17 de febrero de 2012, Wulff dimitió después de que un periódico delatara alguno de sus negocios a espaldas del Estado en 2011. Un hecho único en Alemania, ya que hasta ahora, nunca había sido acusado por la fiscalía un jefe de Estado.