Un mundo con armas, pero más controlado

Ouissal El Hajoui :

La Asamblea General de la ONU votó a favor del nuevo Tratado Comercial de Armas.

A nadie se le puede ocurrir eliminar las armas del mercado mundial. Es mucho dinero el que se mueve pese a las muchas vidas que se pierden. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), que nació para velar por la paz en el mundo, ha conseguido regular finalmente el comercio mundial de las armas. El Tratado sobre el Comercio de las Armas (TCA) ha sido apoyado por 154 votos a favor, en contra de 23 abstenciones. Los que han votado por el tratado, mayoritariamente países exportadores de armas, han considerado que de esta forma será fácil controlar el mercado negro de armas, así como abastecer a grupos terroristas y dictadores. Por su parte, los que se han abstenido han considerado que el texto no recoge todos los puntos de vista y sólo beneficia a los exportadores.
Pero, pese a que el Tratado intenta ser humanitario, un mercado funciona rigiéndose por los parámetros de la oferta y la demanda con el fin de alcanzar el máximo beneficio posible. Es por esta razón que países como Irán, Corea del Norte, Siria, China, India y Rusia, además de Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela son algunos de los países que han votado en contra de este histórico tratado. Y lo han hecho básicamente porque en el tratado no se menciona no transferir armas a grupos armados no estatales.
Sin embargo, la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, ha declarado que “el TCA que los Estados miembros de la ONU han negociado y aprobado contiene fuertes parámetros sobre las leyes internacionales en materia de derecho humanitario y de derechos humanos y se aplicará a un amplio rango de armas, incluida la munición”. El 3 de junio se abrirá el periodo de firmas para ratificar el tratado comercial, y Ashton ha pedido a todos los países europeos que lo apoyen.
Hace unos días supimos que Inglaterra y Francia apoyan el suministro de armas a la oposición siria. Días más tarde, nos llegó la noticia de que detrás de la oposición siria se encontraba el grupo terrorista Al Qaeda. Y todavía no hemos escuchado ni a David Cameron, primer ministro británico, ni a François Hollande, presidente de Francia, retractarse en sus palabras. Mientras que la Coalición por el control de las armas declara que “desde las calles de Latinoamérica a los campamentos en el este del Congo y los valles de Afganistán, las comunidades que viven con miedo a los ataques por el comercio no regulado de armas pueden ahora esperar un futuro más seguro. El mundo será un lugar más seguro una vez que el Tratado esté en su lugar”.
Por su parte, son muchos los países que consideran que nunca se puede saber quién está tras la compra de las armas, y que posiblemente de esta forma le sea más fácil a las organizaciones terroristas hacerse con armamento. “El tratado no prohíbe la venta de armas a actores no estatales y terroristas como los que operan en Siria”, ha declarado Bashar Yafari, embajador sirio ante la ONU. “El texto ignora la propuesta de algunas naciones de defender los derechos inalienables de los pueblos cuyo territorio está siendo ocupado por una potencia extranjera”.
El documento menciona todo tipo de armas, desde pistolas hasta aviones y barcos de guerra. Incluso misiles, pero no dice nada de armas nucleares. “Cada dólar que se gasta en armas nucleares es una desviación de recursos públicos que irían destinados a la salud, la educación y la mitigación de la pobreza”, declara una activista de la Campaña Internacional para la Abolición de Armas Nucleares. Y no es poco el dinero que se gasta en estas armas.
Nueve países gastan más de 100.000 millones de dólares en armamento nuclear. Según esta organización, y tal y como recoge Efe, China, Corea del Norte, Estados Unidos, Francia, India, Israel, Pakistán, Reino Unido y Rusia poseen aproximadamente un total de 17.300 armas nucleares.

El gasto militar más bajo, el año pasado
Desde la caída de la URSS en 1998, no se vio reducido el gasto en armamento bélico hasta el año pasado. La crisis mundial coincidió con el fin de la invasión de Iraq. Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, el año pasado el mercado de las armas habría descendido en un 0,5%, lo que ha supuesto una reducción de 1,75 billones de dólares.
“Todo apunta a que el gasto militar mundial probablemente seguirá bajando los próximos dos o tres años, al menos hasta que la OTAN complete su retirada de Afganistán”, ha declarado un experto del instituto sueco.