Los marroquíes con el Istiqlal contra el Gobierno

Ouissal el Hajoui :

Los recortes económicos del Gobierno de Benkirán han sido uno de los principales malestares en las manifestaciones del día del trabajador en Marruecos.

Han pasado muchos meses desde aquel 20 de febrero de 2011, cuando los marroquíes tomaron las calles del reino para exigir una amplia reforma social, laboral, y sobre todo, política. Como cada 1 de mayo, aunque este año de una forma más masiva y violenta, los marroquíes, esta vez indignados por las políticas adoptadas por el nuevo Ejecutivo de Abdelillah Benkirán, exigen un nuevo cambio.
Los votantes del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) esperaban una mejora salarial, más ofertas de trabajo, más ayudas sociales, más transparencia política, pero se encontraron con grandes recortes. Unos recortes que ningún marroquí está dispuesto a aceptar, ni siquiera los toleran los partidos políticos que conforman la alianza gubernamental. “Abdelillah Benkirán reacciona”, gritaba ayer en las calles de Rabat, Hamid Chabat, secretario general del Partido del Isti qlal y de la Unión General del Trabajo.
Chabat, claramente posicionado en contra de Benkirán, se ha ganado la confianza de los ciudadanos. “Yo voté a Benkirán porque pensé que era distinto al resto de líderes políticos. Pero una vez en el poder nos ha demostrado todo lo contrario”, declaró Rachid, uno de los manifestantes en la puerta de Parlamento de la capital marroquí. “Parecía que era uno de nosotros, que no pretendía alcanzar el poder, sino apoyar al pueblo. Pero lo único que ha hecho hasta ahora es ir en contra nuestra”, declaró Amina, diplomada en paro desde hace dos años.
“Benkirán, el Gobierno no es tuyo, lárgate”, gritaban las miles de personas, llegadas de todo Marruecos a las puertas del Parlamento. Con camisetas y gorras del PI, mujeres, hombres y niños exigían la salida de Benkirán y aplaudían a Chabat, cuyo partido, por detrás del PJD, dispone de 60 de los 325 escaños.

Contra los recortes
Con más desempleo y una crisis económica cada vez más patente, el Gobierno de Benkirán ha optado por los recortes. “Mi partido no es responsable de la subida del precio de combustible y productos alimenticios. Tanto nosotros como el Movimiento Popular, rechazamos una subida de los precios de la luz y el agua”, había declarado a los medios Hamid Chabat, secretario general del partido Istiqlal.
“No estamos de acuerdo ni somos responsables de la posible ley que pretende la suspensión del Fondo de Compensación, para sustituirlo por una ayuda social”, enfatizó, hace unas semanas, Amhand Laancer, secretario general del partido Movimiento Popular, agrupación que considera que el PJD carece de valentía para gobernar el Marruecos de hoy.

Contra la comercialización de la religión
El PJD, de corte islamista, no ha dejado de lado las políticas más conservadoras. Con una sola mujer en el Gobierno, Bassima El Hakkaoui, al frente del ministerio de Asuntos Sociales, de la Mujer y la Familia, “ha retrocedido varios años atrás en todos los avances que habíamos logrado en materia de igualdad. Y el problema es que ella misma es machista”, lamentan en la asociación Marcha de Mujeres, similar al movimiento Marcha de Putas.
En justicia, Mustafa Ramid, aún no ha encontrado una solución a la gran problemática de la explotación infantil, que perjudica, sobre todo, a las niñas, que se ganan la vida como asistentas del hogar. Ha paralizado el sistema de kafalas por parte de extranjeros, para evitar que los niños marroquíes pierdan su confesionalidad musulmana. Bajo un maquillaje de modernidad y apertura, el PJD ha llevado a cabo políticas conservadoras que la sociedad marroquí ya no está capacitada para aceptar. “Estamos en contra de que se comercialice la religión”, decía Chabat en la manifestación.