FITNA

Eugenio García Gascón :

El primer ministro iraquí, Nouri Maliki, un chií que ha denunciado estos días la posibilidad de que Iraq caiga en una fitna, haciendo referencia a una guerra entre sunníes y chiíes.

‘Fitna’ significa ‘desunión’, ‘división’ y hasta ‘guerra civil’ en el seno del islam. Es un concepto con numerosas connotaciones para los musulmanes, quienes poco después de la muerte de Mahoma asistieron a la escisión de los chiíes durante la primera fitna que condujo efectivamente a una sangrienta y desgraciada guerra civil. Otra fitna muy recordada es la que puso fin al califato de Córdoba.
El primer ministro iraquí, Nouri Maliki, un chií que trata por todos los medios de reconducir la situación en su país, sin ningún éxito hasta ahora, ha hablado estos días del peligro de que Iraq caiga en una fitna, refiriéndose a una guerra abierta, principalmente entre sunníes y chiíes, que forman la mayor parte de la población iraquí.
De hecho, los sucesos que tienen lugar allí a diario desde la invasión americana de 2003 tienen todos los aspectos de una fitna. Aun así, Maliki cree que el deterioro puede ir a más, y seguramente tiene razón, y no hay que descartar que la población civil tome las armas para combatir a sus compatriotas causando un número de muertos todavía mayor al que estamos acostumbrados.
La minoría sunní no está satisfecha con la marcha de las cosas y gran parte del terrorismo que asola al país lo desencadenan grupos islamistas radicales contra los chiíes, grupos que en algún caso están vinculados a al Qaeda y a su ideología, una ideología que aborrece a los chiíes con gran crudeza.
Los islamistas sunníes radicales y moderados cuentan con el apoyo de las monarquías del Golfo Pérsico, con Arabia Saudí y Catar a la cabeza. Esta ayuda les permite armarse a las milicias y a los grupos radicales pues las monarquías del Golfo creen que de esta manera se mina la influencia de Irán en la región y por lo tanto de los chiíes.
Es muy triste observar la situación de Iraq y el comportamiento de las potencias occidentales, que podrían incidir de alguna manera en Arabia Saudí y Catar para atajar el suministro de ayuda que alimenta la fitna. Pero, al contrario, los occidentales se cruzan de brazos o excitan -aunque ellos lo nieguen- este comportamiento, a veces enarbolando el estandarte de la democracia, como ocurre en Siria.
El lunes Maliki suspendió la licencia de diez cadenas de televisión por satélite, entre los que se encuentran Al Yazira y otros canales que en su mayoría emiten desde las monarquías del Golfo. Maliki considera que estos canales de propiedad sunní están suministrando apoyo a los terroristas que a diario cometen sus fechorías.
Al Yazira es un canal muy influyente en Oriente Próximo que emite desde Catar y muchos creen que está abandonando la independencia que en un principio le caracterizó para ponerse al servicio de los sunníes en su conflicto con los chiíes e Irán, no solo en Irak sino también en Siria y en otras partes.
Para echar el cierre a las diez cadenas, las autoridades iraquíes han aducido que esas televisiones “exageran las cosas, desinforman y llaman a la violación de la ley y al ataque de las fuerzas de seguridad”. El cierre de esos canales no contribuirá a unir a los iraquíes, pero lo más triste es que no se ve que la unidad se pueda conseguir de alguna manera. Esto significa que la fitna seguirá adelante.