Los marroquíes de España protestan por la precariedad en la que viven

Ouissal el Hajoui :

Marroquíes guardan cola a las puertas de una oficina de la Seguridad Social en España.

Una de las comunidades de inmigrantes más grandes en España, los marroquíes, son los que más se están viendo castigados por la crisis. Familias residentes desde hace décadas en el país vecino y con hijos de nacionalidad española se están viendo obligadas a volver a Marruecos, donde las circunstancias que se encuentran tampoco son buenas. “Los niños son los que peor lo pasan. Han nacido en España, han estudiado en España, apenas saben leer y escribir en árabe, y tienen que volver a Marruecos y terminar sus estudios en colegios marroquíes”, cuenta Omar Charah, presidente de la Fundación Atlas de Girona.
Precisamente en Girona, hace dos días se conocía el asesinato de un hombre y una mujer marroquí por parte de otro ciudadano español de origen marroquí. Se trata de un crimen pasional. La mujer, de poco más de 20 años, y madre de dos hijas, habría denunciado hasta en tres ocasiones a su marido, y presunto asesino. “La mayoría de los marroquíes malviven en España. La desesperación hace que estos ciudadanos sean más conflictivos”, denuncia Charah, quien pide a las autoridades marroquíes y españolas que busquen una solución a este colectivo. “Son generaciones perdidas. En Marruecos no consiguen volver a adaptarse y en España no tienen ninguna ayuda. Son, sin duda alguna, el colectivo más castigado por la crisis”, añade.

En el punto de mira
Además de sufrir todos los lastres económicos y sociales que padece España, los marroquíes son especialmente vigilados ante la creciente presencia del terrorismo islamista en el país. Hassan el Jaaouani, vecino de Murcia, fue detenido la semana pasada como sospechoso de pertenecer a Al Qaeda en el Magreb Islámico, después de constatarse que él no tiene conexión alguna con la red terrorista, fue puesto en libertad. “Lo único que he hecho es hablar por teléfono con mi excuñado. No sé lo que hace en otro país, él me llamó hace cuatro años y me preguntó sólo por sus hijos, es decir, mis sobrinos, que hace muchos años que yo no veo, nada más”, añadió al Jaaouani, cuyo ex cuñado, es, presuntamente, un terrorista muy buscado.
Después de su detención, tiene aún más problemas para trabajar en España. Presente en la manifestación llevada a cabo por el sindicado CC OO en Murcia, cuenta Jaaouni que va a dejar su piso en breve para alquilar una habitación porque apenas tiene ingresos con los que sobrevivir. Añade Jaaouni, que hasta ahora trabajaba vendiendo chatarra. Y que “con este trabajo consigo ganar algo de dinero para mandar a mi familia en Marruecos”. Sin embargo, ahora, al haber sido relacionado con el terrorismo islamista se le ha complicado aún más su situación en España.

El 60% de marroquíes en España en paro
“Hay miles de familias que se han separado y han optado porque la mujer y los hijos regresen a Marruecos, mientras el marido vuelve a compartir habitación con algún ciudadano para buscarse la vida”, ha declarado Alami Susi, el presidente de la Asociación del Pueblo Marroquí, ITRAN. Susi, ante el aumento de parados marroquíes en España, ha pedido a esta comunidad que sean ellos mismos quien se saquen de la crisis. “Hago un llamamiento para que los que tengáis algo de piedad o los que vais predicando a los cuatro vientos lo buenos musulmanes que sois que, por favor, marchéis a las zonas donde están concentradas la mayoría de personas necesitadas y les entreguéis la ropa y calzado que no utilicéis, los que tengáis más intentar apadrinar a alguna familia por los niños, que van muy necesitados al colegio”.
Asimismo, Susi ha solicitado a los centros de culto musulmán que reaccionen ante este problema y que ayuden a los ciudadanos marroquíes, “quienes están pasando por una dura situación”. “Por favor despertaros, dejaros de excusas, pensar en vuestros hijos, en los más necesitados, sentiros orgullosos de vuestro origen, lucha por tus derechos, lucha por el más débil, no te avergüences de tus rasgos, lleva lo puesto con orgullo, ante todo que no te falte la educación y la humildad, no dejes que te humillen, no mires a quien ayudas ni por su raza, ni religión”, añade Susi.