Caza de shishas

Ouissal el Hajoui :

Puesto de shisha (pipas de agua) en la medina, parte antigua de las ciudades marroquíes.

Es una de las más antiguas tradiciones en los países de Oriente Medio. Es un ritual entorno al que, incluso hoy, se desarrollan muchas relaciones sociales. Y sin embargo, pese a la aceptación de otras tradiciones foráneas, como la de beber alcohol o fumar cigarrillos, la shisha sigue teniendo connotaciones negativas. Según el Gobierno marroquí, y no los marroquíes, los efectos del narguile son aún más perjudiciales que las del tabaco. Y además, todos los locales en los que se sirve esta pipa de agua promueven la prostitución.
“¿Qué tiene que ver la prostitución con fumarse una shisha? Es cierto que en los clubes de alterne se ofrecen shishas, pero en los cafés de shisha no hay prostitución. Son dos cosas bien distintas”, cuenta a Correo Diplomático el gerente de un elegante bar en Marrakech. En este bar, la shisha cuesta 200 diramhs (alrededor de 20 euros), más el obligado consumo de alguna bebida. Unos pocos kilómetros después de Marrakech, en la ciudad de Ouarzazate, se ubica un pequeño café que sirve shisha, diez veces más barata que la narguile de Marrakech, a 20 diramhs. Y aunque a simple vista no lo parece, ese café es muy conocido por la prostitución.
En Rabat, la persecución que ha emprendido la policía contra la shisha es mucho más severa. Está terminantemente prohibido fumar shisha en público. Y sin embargo, en la clandestinidad, muchos locales la siguen ofreciendo. “A la gente le gusta pasar el tiempo fumando shisha. Es más divertido que fumar cigarrillos, y hay sabores al gusto de cada consumidor”, comenta Amín, un camarero de un conocido café de shisha en Dior Jamah, barrio popular de la capital. “Sabemos que la policía sabe que servimos shisha, pero de momento han hecho la vista gorda”, añade.

Más de 12.000 pipas confiscadas en 2012
En cualquier bazar o zoco se venden las pipas de agua, en cualquier ultramarino el tabaco de las mismas, pero están prohibidas. Según ha informado recientemente, el ministro del Interior, Mohand Laenser, a lo largo de 2012, 3.300 personas han sido detenidas por consumir públicamente la narguile, mientras que en 2009, tan sólo fueron 667. Asimismo, se ha incautado más de seis toneladas de tabaco, y más de 12.000 pipas han sido confiscadas. Según Laenser, “se está luchando por eliminar esta plaga, que es una costumbre importada desde hace poco más de 15 años”.