Bombas en Turquía

Eugenio García Gascón :

Funcionarios turcos culpan a un grupo vinculado con Siria del ataque más duro en Turquía en los últimos años.

En este mes de mayo estamos asistiendo a una intensificación de la actividad diplomática internacional en relación con la guerra civil siria, que ya se ha cobrado la vida de unas 80.000 personas, además de crear una situación de caos que ha ocasionado el éxodo de millones de refugiados y desplazados, y cuyo final no se vislumbra en el horizonte.
John Kerry estuvo recientemente en Moscú y acordó con el presidente Vladimir Putin la celebración de una conferencia a finales del mes en curso, aunque las dos potencias que ambos representan mantienen posiciones e intereses tan distantes que se antoja, en principio, que aunque se sienten en la misma mesa no llegarán demasiado lejos con el diálogo.
David Cameron también ha estado en Moscú y en Washington en estos últimos días. Binyamin Netanyahu ha viajado a Moscú, y los contactos se han multiplicado en general con la vista puesta en la anunciada conferencia.
En este contexto, el 11 de mayo dos potentes explosiones mataron a 46 personas -la mayoría turcos, aunque también hubo varias víctimas sirias- en la localidad fronteriza de Reyhanli, una zona donde se han refugiado millares de sirios y, no hay que olvidarlo, sirve de base y plataforma para la ayuda militar y logística que reciben los rebeldes desde territorio turco.
Es sabido que hay multimillonarios sunníes del golfo Pérsico que se están empleando a fondo para ayudar a sus correligionarios sunníes de Siria, que son los que llevan el peso de la rebelión contra el régimen de Bashar al Assad, y muchos analistas señalan que además de esos multimillonarios que obran a título personal, o mejor dicho, detrás de ellos, están los gobiernos de ciertos países árabes sunníes como Arabia Saudí y Catar, y detrás de ellos Estados Unidos.
Después del doble atentado, Erdogan ha dicho que no se dejará arrastrar a la guerra civil de sus vecinos, pero lo cierto es que Turquía, que también es un país sunní, ya se ha metido en el conflicto hasta los codos; en realidad se metió desde su inicio, hace más de dos años, y justamente el 15 de mayo Erdogan viajará a Washington para entrevistarse con Barack Obama, discutir la situación y decidir cuáles son los siguientes pasos.
El doble atentado de Reyhanli ha llegado en un momento muy delicado, y algunos analistas opinan que ha sido diseñado para provocar un endurecimiento de Turquía, para empujar a los turcos a meter a su ejército en Siria, lo que hasta ahora no ha ocurrido, con algunas excepciones, como en el caso del caza derribado por la defensa antiaérea siria en el Mediterráneo el año pasado. Y justamente cuando el régimen de Damasco lleva a cabo una ofensiva militar que algunos medios de información extranjeros califican de exitosa.
Ankara ha detenido a una decena de turcos supuestamente vinculados con los dos coches bomba de Reyhanli, e incluso se habla de que el cabecilla del comando es un alawí con vínculos con el régimen de Damasco. Ahora bien, resulta difícil explicar qué interés puede tener Siria en arrastrar a Turquía a la guerra en estos momentos. En Damasco, por supuesto, han rechazado cualquier implicación y acusan a Erdogan de haber orquestado los atentados, lo que también resulta difícil de creer.