Responsable de Inmigración en la Fundación Oriente/Occidente

Ouissal el Hajoui :

A principios del pasado mes de abril murió, en Agadir, una asistenta menor de edad -14 años- por presunto maltrato de sus empleadores.

Nuria Mas: “Sólo se habla de casos negativos, pero también los hay muy buenos”
La Fundación Oriente/Occidente que se centra, sobre todo, en el amparo a la comunidad inmigrante y asilados políticos en Marruecos, decidió analizar la problemática de las Petites Bonnes -asistentas menores de edad- en Marruecos. Nuria Mas, que llegó a Marruecos como voluntaria de una ONG, ha trabajado en colaboración con otras asociaciones especializadas en el tema con el objetivo de encontrar el origen del problema e intentar solucionarlo.

¿Cuántos casos han podido descubrir durante la investigación?
Cuando la Comunidad de Madrid nos aprobó el proyecto, que presentamos junto al Colectivo por la Erradicación de Petites Bonnes, compuesto por 56 asociaciones, nos marcamos localizar 200 casos. Encontramos a 100 niñas menores de 15 años que trabajan como asistentas del hogar en la ciudad de Safi. Las otras 100, las localizamos entre Uxda, Casablanca y Rabat.

¿Cómo han conseguido localizar estos casos?
No es fácil localizarlos, ya que no se da en lugares públicos, y además hay muy poca gente a la que le alarme ver a una niña fregar el suelo en lugar de ir al colegio, para denunciarlo. Pero nuestra intención, desde un principio fue la de establecer una red de investigación, centrada en distintas ciudades, de forma que en todo Marruecos hay un foco de observación y amparo. Hubiésemos podido encontrar muchos más casos, pero, lamentable, con la crisis, se ha paralizado el proyecto por el momento.

De todos los casos estudiados, ¿cuántos hay de malos tratos?
Todos los casos de malos tratos son los que salen en los medios. Hay casos negativos, pero también hay casos muy buenos de los que no interesa hablar. Nos encontramos con una señora de 34 años que llevaba desde los 13 años trabajando para una familia. La mujer no tenía más que agradecimiento para sus empleadores ya que la habían tratado como a una hija, la habían escolarizado, y le habían dado una calidad de vida, probablemente, mucho mejor que la que hubiese tenido con su familia. El 40% de los casos vistos, las niñas no tienen una calidad de vida óptima, el 60% sufren pequeños maltratos, y un 10% sufre graves maltratos, incluso pueden perder la vida.

¿Cuál cree que es la solución a este problema?
Siempre habrá trabajo infantil mientras en Marruecos no haya un desarrollo pleno. En España, hasta hace poco, sucedía lo mismo. Creo que la solución sería la de controlar el número de niños que hay en cada pueblo y obligar a los padres a que los niños vayan al colegio y no trabajen hasta los 15 años. Asimismo los colegios deberían alertar a las autoridades de las bajas de los niños, de modo que se controlen los circuitos de estos niños, porque a menudo una niña de Safi acaba trabajando en una casa de Rabat. La Asociación INSAF, por ejemplo, ofrece ayudas monetarias a las familias que permiten que sus hijas trabajen. Unos 500 dirhams mensuales como máximo (casi 50 euros), que es lo que les pagarían los empleadores.

¿Cómo se puede evitar que la gente emplee en sus hogares a estas niñas?
Durante el estudio hemos hecho una encuesta en la que se ha preguntado a los empleadores por las leyes que regulan el trabajo. El 80% es consciente que está prohibido que un menor de 15 años trabaje. Sin embargo, en Marruecos prevalecen las normas sociales sobre las legales. Por lo que estas familias consideran que les hacen un favor a estas niñas y a sus familias. Sólo hay alarma social cuando muere una de estas niñas. Para erradicar este problema de raíz, habría que cambiar esta mentalidad. Y no es fácil. Lo que está claro es que mientras haya oferta, habrá demanda. Por lo que hay que trabajar en ambos sentidos.