Desde 2003, 113 células terroristas desmanteladas en Marruecos

Ouissal el Hajoui :

La terraza de la Casa de España en Casablanca, uno de los objetivos de los cinco atentados que se perpetraron en el centor de la ciudad marroquí hace diez años.

El 16 de mayo de 2003, hace diez años, la ciudad de Casablanca fue abatida por cinco explosiones seguidas. Casa de España, el cementerio judío, un club social hebreo, el hotel Farah y un restaurante italiano fueron los lugares elegidos por los kamikazes para hacer estallar aquellas bombas que dieron el pistoletazo de salida al integrismo islamista en Marruecos. Ese fatídico día en el que murieron 45 personas, los marroquíes se dieron cuenta de que aquello que pasaba en Estados Unidos y veían por la tele, había llegado a casa.
El Reino alauí, amigo de las potencias occidentales y neutro en los conflictos internacionales, se ganó en aquella fecha la enemistad de Al Qaeda en el Magreb Islámico. Desde entonces, Marruecos trabaja duramente por controlar y apagar las acciones terroristas. Desde 2003, el reino ha conseguido desmantelar un total de 113 células integristas. El wahabismo, la corriente islámica más radical, originaria de Arabia Saudí, empezó a penetrar poco a poco en Marruecos, y sus mentes pensantes fijaron sus residencias en Francia, España o Italia.
“Durante estos años, la policía marroquí ha detenido a 1.256 presuntos terroristas, han evitado más de 30 actos terroristas cuyos objetivos fueron centros comerciales, ciudades turísticas, representaciones diplomáticas y sinagogas”, informa el ministerio del Interior en un comunicado que ha publicado el periódico Al Ahdat Al Maghribia. Asimismo, esta lucha ha permitido evitar 40 intentos de atracos bancarios, 12 de asaltar convoyes que transportaban dinero y 14 intentos de atentar contra agencias de distribución de agua y electricidad, así como centros comerciales.
En la actualidad, Marruecos junto a sus vecinos del Magreb y sus socios de Europa lucha, más que nunca, contra el terrorismo. Además de las células que ya puede haber, la propagación del islamismo más radical en Mali está afectando a toda la región del norte de África. Y el conflicto en torno al Sáhara hace más fácil que estos terroristas puedan traspasar las fronteras de Marruecos y Argelia.