Vuelta a la edad de piedra

Eugenio García-Gascón :

El despliegue del S-300 en Siria, sistema defensivo de la época de la Unión Soviética, es simbólico, según los occidentales.

El S-300 es un sistema defensivo cuyo origen se remonta a tiempos de la Unión Soviética pero que Rusia lo ha modernizado posteriormente. Su posible venta a Siria ha hecho que Israel ponga el grito en el cielo, aunque los expertos señalan que su repercusión en el conflicto árabe-israelí sería mínima. De hecho, todo indica que Israel simplemente desea crear un nuevo problema en la región aprovechando la guerra civil que asola a su vecino desde hace más de dos años, una guerra a la que de momento no se le ve ningún final.
Expertos occidentales coinciden en que el despliegue del sistema S-300 en Siria sería puramente simbólico. En los últimos meses la aviación israelí ha bombardeado objetivos en Siria, incluida Damasco, al menos en tres ocasiones, sin que la defensa antiaérea entrara en acción. La defensa antiaérea siria está obsoleta y la llegada del sistema S-300, dicen los expertos, no cambiaría mucho las reglas del juego e Israel podría seguir bombardeando a su antojo como hasta ahora.
¿Por qué entonces tanto escándalo? Israel se ha apuntado con decisión al carro de la guerra civil siria con su objetivo particular de ver como se destruye un país que nunca le ha resultado peligroso, aunque sí molesto en la medida en que ha hecho de puente entre Irán y Hizbola. No es que Hizbola represente un riesgo existencial para el estado judío, nada más lejos de la realidad, pero sí es un engorro tener al lado a millares de milicianos dispuestos a mantener una molesta guerra de guerrillas si se presenta la ocasión.
Hizbola es una garantía para Irán en el sentido de que si Israel cumple sus repetidas amenazas y ataca a la república islámica, los chiíes libaneses entrarían en acción, de ahí que Israel quiera acabar con el vínculo entre Teherán y Beirut aprovechando la guerra sectaria que se ha declarado en Siria, y en la que el estado judío comparte intereses con, entre otros, Arabia Saudí y Qatar.
El segundo sistema que “preocupa” a Israel es el P-800 Yakhont, un sistema también ruso de misiles crucero tierra-mar. Como el S-300, el P-800 Yakhont es un sistema puramente defensivo que serviría para mantener a distancia a los buques de guerra israelíes que merodean permanentemente y con impunidad frente a la costa siria. No obstante, expertos israelíes han señalado que ninguno de los dos sistemas representa un peligro real para Israel. A pesar de ello, Israel ha montado un escándalo sobre esta cuestión, con el apoyo lógico y consecuente de Estados Unidos.
Usando un frase muy querida por los militares israelíes, que utilizaron en la guerra de Líbano de 2006, cuando destruyeron un sinfín de objetivos civiles, de lo que se trata en última instancia es de devolver a Siria a la edad de piedra, y la guerra civil está consiguiendo este objetivo sin una gran implicación del estado judío. Otros países, como Arabia Saudí, Qatar y Turquía le están haciendo el trabajo con el beneplácito de Estados Unidos e Israel.