Niños robados en Marruecos para España

Ouissal el Hajoui :

Se han descubierto 28 casos de niños robados. En los secuestros participaban enfermeras, empleadas sociales y los propios familiares de los bebés.

Tres hermanas tetuaníes, dos residentes en Melilla y una en Marruecos fueron las cabecillas de la trama que ha descubierto la Guardia Civil después de dos años de una compleja y laboriosa investigación. Los casos de bebés robados que se fueron descubriendo en España en los últimos años, han llegado hasta Melilla. A la Ciudad Autónoma fueron introducidos bebés desde Marruecos para ser vendidos a familias españolas, y luego ser llevados a la península. Hoy se han descubierto 28 casos.
Nunca estuvo a gusto en su casa, en Nador. En el seno de una sociedad muy conservadora y de una familia intransigente, Amina, decidió viajar al centro de Marruecos en busca de una vida más fácil. No le fue agradable el camino, en Meknés fue violada y se quedó embarazada. Nunca pensó en abortar, decidió seguir adelante y tener a su hijo, aún a sabiendas de que su familia jamás lo aceptaría. Dos meses después de dar a luz, en casa de una partera y no en un hospital, Amina decidió volver a Nador.
Sus padres no dudaron en echarla a la calle. Su hermana intentó ayudarla, la llevó a casa de una peluquera del barrio, donde se quedaba a dormir por las noches. Y pensó que la vida de Amina sería mucho más fácil sin ese bebé. Conocedora de una familia melillense que buscaba adoptar un hijo, les entregó a su sobrina en Nador, desde donde intentaron proporcionarle documentación española falsa. De esta forma, el bebé de Amina sería declarado hijo biológico de la familia española y lo llevarían a Melilla sin ningún problema.
Como esta historia, la Guardia Civil anunció que hay 28 casos similares. Niños robados en la década de los 70 y 80 en Marruecos para ser vendidos a familias españolas. La mayoría de estos bebés eran niñas, que han sido robadas en hospitales de Nador o Oujda, o que han sido entregadas por sus propias madres a monjas melillenses. Sin embargo, el caso de Amina no es ni de los años 70 ni de los 80. A Amina han intentado robarle su bebé en 2012. “El robo de bebés en Marruecos hacia Ceuta y Melilla se sigue dando en la actualidad”, declara a Correo Diplomático Said Chramti, presidente de la Asociación del Gran Rif de Derechos Humanos.
Amina llegó desconsolada a la Asociación de Chramti para pedirle ayuda, “ante todo quería a su hija”, cuenta el activista. Said acompañó a Amina ante el fiscal general para denunciar el caso. “Pasaba el tiempo y no recibíamos ninguna noticia. El fiscal ni siquiera había emprendido la investigación”, comenta enfadado. “Posteriormente, fuimos a ver al representante del Rey en Nador, y él nos ayudó”. Cuenta Chramti que la policía se puso enseguida a buscar a la hija de Amina, “y en menos de cuatro horas fue encontrada. Fue llevada al hospital y ahí quedó ingresada hasta que Amina pudo recuperar a su hija”.
La historia de Amina tiene un final feliz, a diferencia del resto de casos que aún siguen siendo investigados por la Guardia Civil. Amina pudo encontrar a su hija, en cambio, hoy, son aquellos niños robados en la Melilla de Franco quienes buscan sus orígenes. Unos orígenes difíciles de encontrar, ya que de los 31 imputados en la trama, 12 ya han muerto y el resto son de avanzada edad. “Estos niños robados viven ahora en Valencia, Málaga, Canarias y Baleares”, ha comentado a Correo Diplomático un responsable de ANADIR, Asociación Nacional de Afectados por Adopciones de Niños Robados. ANADIR, quien no puede facilitar más datos ya que la investigación sigue bajo secreto de sumario, fue quien ha denunciado por primera vez en los juzgados españoles el robo de niños durante el franquismo.

Las monjas de Marruecos no robaban bebés
Los prostíbulos de Melilla, como La Paloma o La Antequera, eran el lugar en el que esta mafia actuaba. “La mayor parte de estas prostitutas provenían de Marruecos. Cuando se quedaban embarazadas, un embarazo evidentemente no deseado, entregaban al recién nacido nada más nacer”, explica Chramti. Daban a luz en pisos particulares, por lo que no había constancia del nacimiento de estos niños. Luego se vendían a familias españolas, quienes por unos 300 euros se hacían con la documentación necesaria para que ese niño fuese considerado como biológico.
“Las monjas no robaban niños. Eran las propias mujeres, que quedaban embarazadas fuera del matrimonio, un hecho inaceptable en la sociedad marroquí, quienes daban a sus bebés a las monjas, con la finalidad de que estos tuvieran una vida mejor”, añade el activista de Nador. Acto seguido, las monjas daban a estos niños en adopción. Chramti cuenta que en la actualidad está investigando el caso de una joven de 27 años. “Es hija de un Comandante del Ejército Español en Melilla. Ha descubierto que ha sido adoptada y quiere saber cuáles son sus orígenes”, enfatiza Chramti. De momento, se sabe que la madre de la joven era porteadora entre Marruecos y Melilla. “Ahora lo que queremos saber es cómo ha ido a parar el bebé de la porteadora en manos del Comandante”.

La fiscalía marroquí reabre el caso
La Justicia marroquí no se había pronunciado sobre el caso de los bebés robados, hasta que el ministerio del Interior envió un comunicado en el que se anunciaba: “El caso de los bebés robados, ya tratado en 1985, se va a volver a investigar, dado las últimas noticias difundidas en los medios de comunicación españoles”. Según la fiscalía marroquí, en 1985, se habían detenido a cinco personas como autores de esta trama de robo de bebés. Entre estas personas se encontraban tres españoles, un matrimonio, que en aquel momento había comprado a dos bebés, y una mujer que se dedicaba a llevar a recién nacidos de Marruecos a Melilla. El matrimonio, en aquel entonces, había pagado por ambos bebés 6.000 euros.
Ese año se había detenido también a dos marroquíes, una empleada social del hospital el Hassani de Nador y una empleada del hospital Al Farabi de Oujda, centros en los que más niños se habían robado en la época. Ambas empleadas se sacaban un sobresueldo entregando a recién nacidos a terceras personas para venderlos en Melilla. Según las investigaciones de la policía judicial en 1985, la empleada del hospital el Hassani cobraba 1.000 dhs por bebé (algo más de 100 euros), mientras que la enfermera del hospital Al Farabi llegaba a cobrar más de 2.000 dhs (más de 200 euros) por recién nacido entregado.